El basural de Ailín que ahora es un bulevar costero
Fueron oficialmente habilitadas las obras del bulevar de la calle Ailín, del barrio Río Grande, un sitio que hasta no hace muchos meses era escenario de microbasurales y que ahora se transformó en un paseo iluminado, con espacios verdes y bancos de descanso.
El bulevar está limitado por dos grandes corredores, Intendente Nordenstrom y Leguizamón, próximo al paseo costero del Limay.
El Municipio dispuso allí que se instale un sistema de riego y fueron construidos dos canteros para colocar plantas y flores.
Las mejoras fueron inauguradas con la presencia del intendente Mariano Gaido y del gobernador Omar Gutiérrez.
Realce barrial
El secretario de Movilidad y Servicios al Ciudadano, Santiago Morán, remarcó la importancia que tiene la obra para el barrio y para el área lindante.
“Es un sector que se ha revalorizado por completo”, dijo, y señaló que de este modo el Municipio responde a pedidos de la comisión vecinal de Río Grande y de vecinos que conviven con el bulevar.
“Se ha hecho una vereda de 125 metros a lo largo de todo el paseo con rampas porque pensamos en la ciudad inclusiva, se plantaron árboles reforzando la forestación existente, hemos puesto bancos, también cestos para residuos e iluminación led”, reseño el funcionario municipal.
“Es una remodelación que jerarquiza a este sector que es muy transitado porque está en el ingreso al paseo costero por la calle Leguizamón, y colabora con el ordenamiento vial y la seguridad de peatones y de los ciclistas que andan por aquí, porque además esta es zona de clubes”, agregó Morán.
Marta Vega, presidenta de la vecinal de Río Grande, dijo: “Estamos muy felices con este cambio que vemos, y principalmente va a ser un bulevar con flores, es una alegría tener color en esta primavera”. Al mismo tiempo, apeló a “la responsabilidad y el amor por los espacios públicos de los vecinos y vecinas para que lo cuiden”.
El barrio Río Grande recibe durante las épocas estivales una importante afluencia de público debido a la cercanía con la costa del Limay.
Los vecinos se quejaban tiempo atrás por las conductas reprochables de la gente que, en forma irresponsable, utilizaba los espacios próximos al río Limay para arrojar basura, escombros y otros desperdicios que no contribuían a la calidad de vida en ese espacio de la ciudad.
A lo largo de la senda peatonal se construyeron rampas para personas con movilidad reducida y se instalaron luminarias.
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