Sin personal de atención en mostrador, con las pantallas de la aerolínea apagada y con la oficina de atención al público cerrada (más tarde abrió con una empleada que no supo ni pudo explicar los motivos de la cancelación), los cientos de pasajeros que debían viajar a Buenos Aires quedaron varados a su suerte.
Alrededor de las 19, tres empleados se sentaron en el mostrador y reasignaron a los pasajeros a un vuelo que saldría a las 23:30 hrs. y pudieron ingresar a la sala de embarque, pero ese vuelo también fue cancelado.
A estas horas el desconcierto era importante porque nadie explicaba que motivó la suspensión de los viajes. Mediante el uso de los celulares 3G se descartó alguna medida de fuerza de los gremios argentinos que integran el sector aeronáutico, tan afectos a la suspensión de servicios. Los turistas brasileños que pretendían comprender lo que pasaba seguían desconcertados.
La única información que llegaba a quienes esperaban para abordar en la puerta 2 provenía de las pantallas de Guarulhos. Así fue que a las 00:30 hrs. los usuarios de Aerolíneas Argentinas corrieron en malón a la puerta 10 con la esperanza de abordar su vuelo a Buenos Aires. Luego lo hicieron a la Terminal 11 A y ahí, pasada la 01:00 pudieron subir al fallido vuelo AR 1277. Pero el periplo aún no terminaba.
Un error del mostrador durante el check in alojó un pasajero más en el Boeing, lo que motivó un airado reto y amenazas por parte de una empleada de mostrador de la empresa de bandera que dentro del avión aseguró que había un polizonte y que si no se daba a conocer se volvería a cancelar el vuelo.
Este amedrentamiento fue seguido por el de la jefa de azafatas quien dijo que alguien debía bajar del avión para poder liberar un asiento en primera clase para el copiloto, algo previsto por el Convenio Colectivo de Trabajo que regula la actividad del personal de cabina.
A esas horas, luego de casi 8 horas de maltrato en el interior del avión el clima era espeso y agresivo, sobre todo cuando las azafatas anunciaron que el Capitán del vuelo AR 1277, de apellido Maximilian, decretaría la caducidad del tiempo que tienen para volar por lo que se cancelaría el viaje. La situación se descomprimió porque un pasajero aceptó viajar a las 9 de la mañana del lunes en otro vuelo.
En medio de gritos, severos insultos y silbidos el avión carreteó, la azafata dio la bienvenida a los pasajeros y agradeció que eligieran Aerolíneas Argentinas.
Todo un contrasentido cuando nuestro país y varias provincias destinaron durante una semana recursos a promocionar destinos en argentina y cerraron acuerdos con Aerolíneas Argentinas para transportar turistas brasileños. Cabe destacar que el día anterior, en Braztoa, la empresa nacional fue premiada con los Argentina Awards por el ministro de Turismo argentino debido a la calidad de su prestación.
De más está decir que el vuelo AR1277 que en un principio debía llegar a Aeroparque, recaló en Ezeiza a las 03:30 hrs. y mientras los maltratados turistas hacían una interminable cola para ser revisados por funcionarios de Aduana, el personal de Aerolíneas Argentinas pasó con sus bolsos por una fila especial que también usan los diplomáticos y sin esperar pudieron ir a descansar.


