La venta informal que se realiza por redes sociales, que se incrementó notablemente con la crisis económica desatada por la pandemia, encendió una fuerte polémica en San Antonio y Las Grutas.
La discusión apareció con el reclamo de mayores controles que presentaron al intendente Adrián Casadei referentes de la ACUPEG –Asociación de Comerciantes Unidos por el Golfo-, una nueva organización que se conformó por un grupo de desencantados con la Cámara de Comercio, Turismo e Industria de la villa balnearia, y que respalda la apertura de la próxima temporada.
Contra esa postura surgieron numerosos vecinos que ofrecen sistemáticamente distintos productos, como alimentos elaborados y prendas de vestir, entre una variada gama de otros artículos y servicios, quienes defendieron la actividad que en muchos casos aseguran es la única alternativa de subsistencia familiar que les queda.
El desencuentro se hizo patente en el Facebook, donde se publica habitualmente una amplia gama de mercaderías.
Hubo enérgicos cruces de mensajes agraviantes y tono de amenaza.
Pablo Acosta, uno de los integrantes de la Asociación, indicó en declaraciones al programa “Mañanas Informadas” que mantuvieron una reunión con Casadei y le plantearon “la problemática de la venta ilegal por internet”.
En el encuentro, en el que también participaron miembros de la Cámara de San Antonio que no comulga con la actual comisión directiva, el jefe comunal les informó que “hace un mes que están trabajando para poder regular” la actividad, sostuvo el dirigente.
“No pedimos que no lo hagan”, aclaró en referencia al oficio laboral, pero apuntó a que se deben instrumentar controles como a los negocios habilitados y que como a ellos también deberían pagar algún tipo de arancel al municipio.
Acosta reconoció que “es un momento complicado porque todo el mundo necesita vender para comer”, pero insistió en que se requiere una regulación “para no perjudicar al comercio formal”.
Sostuvo que se debe verificar en qué condiciones es el lugar donde se cocina y qué tipo de insumos se utilizan, y advirtió que no solo comida y ropa proponen a la venta, sino también bebidas alcohólicas y hasta se promocionan fiestas.
Advirtió que “es un festival”, pero alentó a “no pelarnos entre nosotros por una cuestión que el Estado tiene que regular”.
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