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La Mañana vida

El desafío de los maestros

Muchos maestros renunciaban porque no se adaptaban a la vida en los lejanos parajes neuquinos.

En los primeros tiempos de la vida institucional del territorio de Neuquén, no fue fácil poner en marcha programa educativos, nombrar docentes y construir escuelas para la capacitación de miles de niños que vivían en esta parte de la Patagonia.

La efeméride indica que un 13 de diciembre de 1883, el gobernador Olascoaga nombró a los primeros maestros para comenzar su tarea de alfabetización en una escuela recién creada en Trocomán: Marciala de Torres y su marido Alejandro Bilotti.

Sin embargo, aunque les prometieron un buen sueldo y los gastos de viaje, el matrimonio se arrepintió y finalmente rechazó los cargos. Luego fue nombrado Severo Crosa, otro docente, pero renunció enseguida.

Según el Archivo Histórico de Chos Malal, en aquel entonces, desde Buenos Aires se creaban escuelas donde suponían que había población. Por este motivo surgió ese primer establecimiento en Trocomán, aunque nunca existió como paraje, sino como un humilde caserío con un puñado de habitantes.

Muchas escuelas en aquel entonces tuvieron corta vida porque los docentes designados nunca terminaban de adaptarse a esos lugares tan desolados y alejados de todo.

Uno de los pocos que sí aceptó el cargo y estaba entusiasmado fue Arturo Hansen, un maestro de Viedma que fue nombrado en 1920 para hacerse cargo de una escuelita de Epulafquen. El jovencito llegó a Zapala en el tren, después viajó en la caja de un camión hasta Andacollo y finalmente un baqueano lo acompañó hasta el pequeño paraje. Sin embargo, no sobrevivió al intenso frío que pasó en aquel extenuante viaje.

Llegó, dio clases un par de días y finalmente murió de una neumonía. Su triste deceso, también marcó el fin de la escuela.