La gran novedad de la semana anterior fue la candidatura de Duhalde. También, las dudas de muchos peronistas federales. El senador Carlos Reutemann fue el protagonista de la semana que cerró. Otras voces del peronismo disidente agregaron lo suyo. Con mayor o menor insistencia, Solá, Rodríguez Saá, De Narváez, Das Neves comenzaron a bajarle la cotización a la unidad proclamada después del conflicto del Gobierno con las corporaciones agrarias. A su manera, todos están dando señales de que cada uno debe hacer su juego. De hecho, la membresía del Peronismo Federal parece haber quedado en manos del ex presidente Duhalde y los suyos.
Espacio virtual si los hay, ese peronismo extraña a Néstor Kirchner. Disputar el terreno al ex presidente resultó el factor aglutinante de su oposicionismo. Hoy están a la deriva.
Sin duda el anuncio del ex corredor de Fórmula Uno desbarató ese peronismo de líderes con apetencias presidenciales. Reutemann parece ahora más preocupado por volver sus ojos a la provincia que lo lanzó a la vida política. O, en todo caso, está obligado a atender los asuntos santafesinos mientras el panorama de esos presidenciales que lo acompañan se decante “naturalmente”. Si éste es su destino, tiene varios meses de espera o posiblemente esté anticipando el fin de una candidatura virtual. Esa que muchos esperaron pero que nunca efectivizó. Solo él lo sabe. Seguirá cultivando silencios oportunos cuando no palabras que dicen poco. Eludirá las cuestiones propiamente políticas. Esas que siempre implican decisiones que requieren de opciones entre alternativas en conflicto.
Si el arte de la ubicuidad continuara en manos de Reutemann, otros peronistas federales parecen haber tomado trayectorias similares. Allí está la estrella apagada de Felipe Solá, maestro en reposicionamientos de toda índole. También la del ex gobernador entrerriano Busti. Uno, sabiendo que tiene recortadas las alas que le permitían volar más alto. Mientras que el otro parece estar preparando el terreno para su regreso como gobernador. Este último necesita de arreglos con las fuerzas que responden al actual jefe de gobierno provincial más cercano a la Casa Rosada. Otros peronismos de provincia también están atentos al futuro de su aldea. El pampeano es uno de ellos con sus senadores por momentos oficialistas. Por ello, los que revistan en el “federal” parecen estar mirando sus fichas parroquiales dejando el juego nacional para otra ocasión. El más imprevisible es el gobernador de Chubut, quien no tiene otra chance que fugar hacia delante si pretende sostener un rincón en el panteón de los gobernadores presidenciales.
En última instancia, la movida de Reutemann, igual que la de otros “federales”, parece más centrada en los asuntos de provincia que en aspiraciones poco realistas. Buenos oteadores del futuro, la mayor parte de esos peronistas debe estar viendo que el turno del 2011 no será de ellos y sí para la continuidad del actual equipo gobernante. El único de esos peronistas poco desencantado sigue siendo Rodríguez Saá. El puntano insistirá en su candidatura sabiendo que la espalda provincial está bien cubierta por su hermano.
El "método Carrió"
Sin dudas, la muerte sorpresiva de Néstor Kirchner ha traído demasiadas complicaciones a ese peronismo de oposición como al resto de quienes están enfrentados al Gobierno. Aún más, las fuerzas que marchan detrás de la Presidenta están investidas de suficiente entusiasmo que lo que suponía las voces interesadas en demostrar que sólo la compasión y la piedad estuvieron presentes en las exequias de su esposo. Y que una vez pasado ese momento de sensiblería, algo sorpresiva pero comprensible, todo volvería a su cauce; sobre todo, un gobierno en su rol de crispador de almas y negocios. Del otro lado, la oposición en la tarea de sostener su unidad parlamentaria proclamando a la ciudadanía que sólo ellos son las voces del consenso y los garantes de la institucionalidad republicana. Seguirán con ese verbo impolítico y desmovilizador del consenso.
Ese relato que supone una moral política inapelable a manos de la oposición queda en entredicho por la irrupción de tanto en tanto del “método Carrió”. Naturalmente la diputada es su mejor exponente, aunque la historia reciente mostró a otros cultores. ¿Acaso antes de la muerte de Kirchner Duhalde, Solá, Macri, entre otros, no se apropiaron del método con un verbo agresivo?.
¿En qué consiste dicho método? En la demolición de propios y extraños. Y en eso Elisa Carrió cuenta con dos criaturas arruinadas: el ARI y la Coalición Cívica. Dicha capacidad destructiva, ahora sin organización que la contenga, está en la tribuna parlamentaria de la denuncia dura sin contemplaciones. En develar que hay un pacto. Un nuevo Olivos entre oficialismo y una porción de la oposición. Hoy los destinatarios de ese verbo demoledor son sus antiguos socios, aunque el principal damnificado sea el mismo Parlamento al negarle que tenga voces y armas válidas para la responsabilidad política. Sin partido que la contenga, carente de un programa preciso y dotada de la experiencia de cátedra e histrionismo poco común, Elisa Carrió resulta ella misma el arma de un parlamento sometido a jornadas revolucionarias. Por ello, ese verbo de denuncia sobre algo soterráneo, extraño a los ojos de la gente, que une tanto a oficialistas como a opositores, es la mejor veta discursiva de quien aplica la táctica de tierra arrasada para inventar nuevas empresas salvadoras. Curiosamente este ejercicio apunta al objetivo último de la pacificación, la normalidad, el civismo, la virtud republicana.
¿Y el Presupuesto?
Mientras el Peronismo Federal se deshilacha y el radicalismo enfrenta el 'método Carrió' y parcialmente el creado hace quince años por el fallecido Jarosvasky, el presupuesto nacional ronda de comisión a sesión plenaria para nuevamente regresar a su lugar de partida. En este punto, como es sabido, esa ley básica para atender la vida material del país tiene origen en el Poder Ejecutivo. Su aprobación siempre es resultado de un sinnúmero de negociaciones entre los mismos actores que involucran al Ejecutivo –ministerios, gobiernos provinciales, municipios, etc.- y aquellos que con representación parlamentaria, también distritales, procuran obtener ventajas adicionales. Ocurre en la Argentina como en la mayor parte del mundo.
A mediados de semana vuelve el tema a Diputados. Un gesto de responsabilidad gubernamental coloca las cosas en su lugar. Queda saber si la oposición hará lo mismo o privilegia el desguace interno. Si fracasa la nueva sesión, el Ejecutivo resultaría beneficiado porque quedarían en pie las partidas estimadas para el año en curso. Siendo así, el Gobierno tendría para 2011 un volumen adicional de dinero producto de la una estimación muy menor a las pautas inflacionarias y de ingresos que se presentarán para el año que viene. Se habla de más de 50.000 de pesos disponibles justo para un año de elecciones. Es muy posible que la estrategia opositora sea dejar las cosas como están ante sus propias dificultades, dando a la vez por terminado el año parlamentario. Adicionalmente tendría a su favor un relato que dará nuevo impulso al 'método Carrió'. Pondría el acento en el “factor caja” a toda explicación sobre eventuales avances en los apoyos al Gobierno. Algo de esto comenzó a facturarse en estos días con las denuncias imprecisas de ofrecimientos oficialistas a algunas diputadas.


