El dinero no es todo...
Apenas asumió, Daniel Angelici arengó a los hinchas y les pidió que renovaran el pasaporte, porque auguraba a modo de promesa nuevas conquistas internacionales y viajes por el mundo.
Invirtió fortunas. Rompió el mercado en casi todo los recesos. Repatrió ídolos y trajo jugadores de Europa. Pero, una vez más, el fútbol demuestra que el dinero no es todo. Y, probablemente, deba marcharse del club tras las elecciones de diciembre sin haber logrado el gran objetivo de levantar la séptima Libertadores e igualar a Independiente como Rey de Copas. Fue, en ese sentido, una de las víctimas preferidas del River de Gallardo, que no lo dejó ser.
El balance sobre su gestión resulta un tanto contradictorio. Tiene aristas. Si se analiza solo la faz económica, su proceso fue exitoso. Superávit, mayores ingresos, una máquina de facturar.
Pero en el debe (además del polémico sistema para vender entradas, con la figura de los socios adherentes) queda lo que más le importa al hincha, a ese bostero de ley que muere por Boca.
Si bien logró seis títulos locales (tres Superligas, dos Copas Argentinas y una Supercopa Argentina), todo parece poco considerando que la Libertadores le resultó esquiva a pesar de que estuvo varias veces muy cerca de ganarla.
Las reiteradas conquistas de River en el plano internacional dejan más en evidencia al presidente de Boca y su dolorosa sequía. Gustavo Alfaro no era el DT que más le gustaba, él prefería al Turco Mohamed, pero perdió la pulseada con el manager Guillermo Burdisso. Más que el técnico propio su problema fue un técnico ajeno: Gallardo. Que parece haber volteado otro Muñeco.
TAGS
- Columna de Opinión


