El drama de la contaminación

El medio ambiente está en la agenda pública pero revertir los problemas lleva política y fondos.

Los dramas ambientales ya son un tema de agenda en los gobiernos y de los mismos vecinos. Hace 30 años, poca gente se quejaba por la basura a cielo abierto en la meseta, o si se arrojaban líquidos cloacales -de dudoso tratamiento- a los ríos de la región. Estaba naturalizado hasta arrojar una lata de gaseosa desde el auto a la ruta o una bolsa de nailon a la calle. Pero los tiempos cambiaron. Así como hoy está mal visto (además de que hay una ley) fumar en espacios cerrados, generar acciones que contaminen al medio ambiente está condenado. Centenario fue noticia otra vez por el descubrimiento de un caño que vertía líquidos sin tratar en forma directa al río Neuquén. El problema no es fácil de resolver. Hace falta política y, sobre todo, financiamiento. Desde que se inauguró la planta cloacal hace más de 20 años, ha pasado por múltiples problemas de funcionamiento. Pero el desperfecto mayor viene desde hace ocho años, donde una planta que era modelo en el país quedó funcionando de manera manual y con la buena voluntad de los operarios de turno. El drama desencadenó también en una pelea política. Hay una causa federal por contaminación que involucra un intendente y a un ex: Javier Bertoldi y Esteban Cimolai, ambos enfrentados políticamente. Como se sabe, en Argentina las causas judiciales están atadas a las influencias del poder. Y quien gana las elecciones quiere meter preso a quien perdió. Este esquema perverso es tan tóxico que no deja ver en realidad quién tiene razón en el debate. Desde hace dos años que se vienen gestionando fondos por más de 100 millones de pesos para restaurar la planta de Centenario, que en algún momento funcionó a medias, pero sin arrojar líquidos al río Neuquén.

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