La paz que transmiten las Pascuas se entremezcla con el doloroso y triste recuerdo de las Malvinas, una guerra que no debió existir y que se llevó muchas vidas de pibes inocentes. Este 2 de abril se conmemora el Día del Veterano y los Caídos en la Guerra, que provocó la muerte de 649 soldados argentinos y vale la pena honrar a nuestros héroes.
Uno de ellos es bien "nuestro". Histórico dirigente y colaborador de Independiente de Neuquén, que este viernes le rinde homenaje en sus redes sociales. Se trata de Norberto Jorge Boudet, más conocido como "Chiquito", quien charló con LM Neuquén y contó detalles escalofriantes de lo vivido en Combate y a la vez valoró el trato que se le da hoy al tema.
"Una noche ellos tiraban bombas de retardo. Por suerte esa se enterró, fue lo que nos salvó. Empezamos a caminar y explota en la cabecera de pista. La onda expansiva nos levantó como un viento y nos hizo volar. Nos arrastramos, se veían las esquirlas al rojo vivo y nos cubrimos como pudimos", contó sobre la vez que más cerca estuvo de la muerte.
Si bien él estaba más formado y preparado que muchos otros soldados -en el '79 se recibió de suboficial de Fuerza Aérea-, admitió que en un momento le ganó la resignación y desesperación. "Llega un momento que uno se cansa de tal forma que quiere que se acabe y si tengo que morir, que suceda. Después pasa como ahora con la pandemia, que al principio el temor es mayor y luego uno se va confiando o acostumbrando. Cubrirse, salir corriendo y meterse en un pozo, ya lo hacíamos de otra forma con el correr de los días...", agregó en su estremecedor relato.
En ese dramático escenario, recordó: "Yo llegué el 8 de mayo a Malvinas y después del ataque del 1, era ver todo destruido. Como en las películas, pero acá te tiraban a matar de verdad".
Aunque no le quedaron secuelas físicas ni psíquicas, reveló que tiene compañeros "que la han pasado mal". "Y los primeros tiempos uno sueña con lo visto y vivido... Sé de compañeros que se escondían debajo de la mesa por el ruido o cuando escuchaban una explosión una vez que regresaron a sus casas", se lamentó Chiquito.
Boudet añadió que perdió a gente querida en combate. "Me golpeó la muerte de un primer teniente que me conocía de antes. La noche anterior que lo matan en un bombardeo nos pusimos a hablar de todo y al otro día lo mataron. Una gran pena", rememoró angustiado.
Por último, contó una anécdota de cómo consiguió una de las pocos fotos suya en Malvinas durante la guerra. "Llegué el 8 de mayo y no tuve tiempo de sacarme fotos, nos agarró en pleno bombardeo. Hace un tiempo le pregunté al periodista Nicolás Kasamkseu, que hizo el libro a Sangre y Fuego y me mandó varias. Yo no me reconocía pero mi hijo Gonzalo me dijo, ese sos vos... ¡Y era yo", describió y dejó escapar una sonrisa el también papá de Christian, ex figura del Rojo hoy en Ciclistas.
Por último valora que la cuestión esté en agenda y presente, que no pase al olvido. "Uno cada vez está más sensible y grande y lo que estamos buscando es que nuestros hijos sigan con la malvinización. He visto un buen reconocimiento. Es importante eso, en Neuquén anoche hicimos la vigilia. He visto crecer a mis hijos acá, me siento un neuquino más".
Pequeños Extractos sacados del libro las Malvinas y Yo, escrito por el Suboficial principal de la Fuerza Aérea Argentina NORBERTO JORGE “CHIQUITO” BOUDET. Ex Combatiente de Malvinas.
"En 1980 estaba en el área Material de Rio IV, desempeñándose en el servicio contra incendios. El 27 de abril de 1982 fue enviado a la IX brigada aérea de Comodoro Rivadavia, lugar donde es destinado a la base aérea de Malvinas".
Fue designado en puerto Argentino para los trabajos en un destruido Aeropuerto, donde realiza la misión de Balizamiento de la pista, lugar atacado constantemente con bombas por parte de los británicos y el cañoneo naval.
Con el soldado (compañero) balizábamos la mitad de la pista cuando llegaba el hércules, primero con bochones de combustibles. Encenderlos y apagarlos costaba muchísimo por el viento en la pista. Además, desaparecían por que los soldados de las posiciones cercanas lo usaban para calentarse”.
Cuando no estaba de turno, estábamos instalados en una escuela en Puerto Argentino, donde ayudé al cocinero hacer 150 milanesas para distraerme un poco, descansábamos de los bombazos. En la escuela había instrumentos musicales, por lo que los que sabían hacían música. Nos distraíamos un poco de lo que vivíamos a diario “.
("Lo empecé el año pasado, con esto de la pandemia, no lo he terminado").
Te puede interesar...










