El Huevo siempre cumple

Acuña aporta sus virtudes cuando lo ponen de volante: despliegue, buen centro y pase gol.

El Huevo siempre cumple. Lo limpió Scaloni del once titular que se había anunciado el viernes. Pero tuvo que ponerlo en el segundo tiempo para ordenar un equipo aún en armado, que transpiró mucho para ganarle a Catar y que mientras piensa en Venezuela, su próximo rival, puede temerle a Brasil, que se asoma en semis si todo va bien, un conjunto en otra dimensión por lo que se vio el sábado.

El Huevo siempre cumple. Desde que lo llamó el Patón Bauza para convertirlo en el primer neuquino en vestir la celeste y blanca, a Marcos Acuña lo convocaron todos. Aunque confían a cuentagotas en un jugador que cuando entra no desentona. Lo hizo ante Croacia, hace un año, cuando fue de lo mejorcito en la primera mitad y le dio una asistencia de gol a Enzo Pérez. Pero la dolorosa derrota mundialista generó la rebelión en el vestuario y el neuquino salió para devolverle el lugar por la banda a un histórico, Ángel Di María.

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El Huevo siempre cumple. Aunque se empecinen en verlo como una buena variante de lateral por la izquierda. De volante, con terreno para correr y menos obligaciones para soltarse, el zapalino muestra sus mejores armas: despliegue, llegada al fondo, centros precisos, pases al área con la cabeza levantada. Ayer hizo todo eso en la misma acción y se la dio servida a Messi, que la tiró a la tribuna.

El Huevo siempre cumple. Y es hora de que sea la primera opción por esa banda, que hace muchos años parece tener un dueño que ya no es lo que era. Acuña es un recambio necesario para aportar en defensa y en ataque, un volante rendidor que muestra en la Selección aquellas virtudes que lo llevaron de Zapala a Europa, transpirando cada camiseta que se puso.

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