El infierno de convivir con los desbordes cloacales

En algunos barrios, los vecinos están hartos de los olores constantes.

Por ALEJANDRO OLIVERA

olivera@lmneuquen.com.ar

En Neuquén hay barrios que conviven con los desbordes cloacales. Los vecinos están cansados de soportar olores nauseabundos y de la amenaza de contraer enfermedades e infecciones. En las épocas de lluvia, la situación se agrava porque el agua arrastra los residuos cloacales hasta sus casas.

Son sectores urbanizados desperdigados por la ciudad donde las obras públicas fallaron, ya sea porque no hubo previsión a futuro y las cloacas quedaron chicas o porque se ejecutaron mal. Con el aumento de las temperaturas y la constante presencia del sol, características típicas de la primavera en el Valle, la situación se agrava y las barriadas pierden la paciencia.

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Una de las esquinas más complicadas es la de San Martín y Combate de San Lorenzo. Se trata de una de las zonas con más actividad de la ciudad, donde se concentran varios locales comerciales y sucursales del Banco Provincia de Neuquén (BPN) y del Banco Nación.

Allí vive Segundo Cayul, un vecino que asegura que ya no puede tolerar las pérdidas cloacales. “Cuando rebalsan las cloacas, queda caca y preservativos flotando por todos lados. Después el olor a podrido te queda una semana adentro de tu casa, no lo podemos sacar con lavandina ni con fluido desinfectante”, comentó.

El hombre aseguró que intentó vender la casa, pero no pudo porque todos los interesados conocen la problemática que envuelve a la cuadra. “El tema de las cloacas y las inundaciones hace que quieran llevársela a un precio bajo y todo se viene abajo para nosotros. Hace 40 años que vivo acá”, sostuvo.

Huiliches es otro barrio víctima recurrente de esta problemática. Resulta que los vecinos de Rufino Ortega y Nogoyá ya no saben qué hacer para tener una vida normal. “Esto es de hace 25 años. Hay un problema con las obras, porque hicieron estas cloacas como para soportar a 500 personas y hoy tenemos 15 mil”, contó Miguel Ángel Henríquez.

Estos sectores sufren con las lluvias, ya que arrastran todo el material que brota de las tapas de las cloacas hasta las viviendas. Tal es el caso de Marta, que vive a tan sólo una cuadra de Henríquez, que cada vez que llueve les reza a todos los santos para que no se le meta el agua contaminada.

En El Progreso la situación no es distinta. Hugo tiene un taller mecánico junto con su padre, en San Martín y pasaje Primeros Pinos, frente a una pérdida. “Hace ocho años que estamos acá y nunca paró de perder. En los días calurosos nos descomponemos con el olor”, sentenció.

La problemática se extiende a otros barrios de la ciudad que han aumentado considerablemente la cantidad de habitantes en los últimos años.

A pesar de los constantes inconvenientes ocasionados, los vecinos no pierden la esperanza en que las autoridades brinden una solución a la brevedad.

La Muni le pide inversión al EPAS

La Municipalidad de Neuquén le pide al EPAS, entidad responsable del servicio de agua potable y saneamiento, que invierta más en las redes cloacales porque los desbordes producen baches en la cinta asfáltica.

El subsecretario de Mantenimiento Vial, Juan Manuel López Osornio, contó que las pérdidas le generan dos problemas a la Municipalidad. No sólo tiene que rellenar los baches producidos por la erosión, sino que además tiene que repavimentar el sector que rompe el EPAS para acceder al caño y repararlo. “Hay sectores donde volvemos a asfaltar y a los pocos días están perdiendo de nuevo”, comentó. Señaló que los sectores más conflictivos son el barrio Huiliches en su totalidad, la calle San Martín (desde Combate de San Lorenzo hacia el oeste), Bahía Blanca y Félix San Martín, Moritán, Picún Leufú y Belgrano, entre otros puntos calientes.

Los comerciantes se quejan porque venden menos

Los comerciantes de las zonas afectadas por las pérdidas cloacales se mostraron preocupados por los efectos que tienen las aguas servidas, ya que aseguran que baja la actividad considerablemente.

“Por lo general, hay mucho olor. Un par de veces, el agua se nos metió en el local y los vecinos no podían ingresar”, comentó Vanesa, una trabajadora de un kiosco del barrio Cumelén. A pesar de esto, la mujer señaló que las obras que están haciendo sobre la calle San Martín ya morigeraron el impacto de las lluvias y que esperan que repercuta de la misma manera sobre las cloacas.

En Islas Malvinas, sobre la calle Spinelli, la gente no sólo tiene que lidiar con las pérdidas cloacales, sino que también pierden las conexiones domiciliarias, por lo que las casas se les llenan de aguas servidas.

“Hace presión y sale por las rejillas, al punto que tuve que sellar la que tengo acá en el negocio. Hace poco comenzó a filtrar un poco y no sabía qué hacer”, comentó preocupado Matías, un almacenero del barrio. “Desde el EPAS nos dijeron que va a seguir pasando y que no lo podían solucionar”, agregó con fastidio.

Para los comerciantes, perder un día repercute directamente en sus finanzas y puede convertir un buen mes en uno malo. Incluso, con el agua en el interior de sus locales, se arriesgan a perder mercadería, equipamiento y clientela.

La preocupación reina, ya que también consideran que el agua de las redes cloacales puede transmitir enfermedades, ocasionar infecciones y traer animales e insectos que comprometan las condiciones sanitarias de sus negocios, lo que podría causar una clausura por parte de Bromatología.

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