Justo él que es sinónimo de alegría, que divierte dentro y fuera de la cancha a sus fans, que se destaca como jugador y también en las redes sociales, protagoniza este momento tan triste que conmociona al mundo del fútbol.
La noticia alarmista de un periodista español ayer mantuvo en vilo al planeta de la redonda. Y si bien el club se apuró en salir a desmentir la información, que daba cuenta de que Sergio Agüero comunicará en los próximos días su retiro de la actividad por la arritmia que lo afecta, tampoco resultó demasiado tranquilizadora la explicación blaugrana, que mantuvo la incertidumbre.
“En tres meses, cuando termine el tratamiento, se verá...”, fue el escueto informe del Barça, que ratificó el comunicado difundido en el inicio de la pesadilla, en el que dejaba claro que el tiempo dirá.
No debe ser fácil estar en la piel del Kun, que por lo pronto ve frustrado uno de sus grandes sueños, jugar en el equipo culé (apenas unos minutos pudo hacerlo hasta aquí). No resultará nada grato perderse el mejor momento de la selección desde que él la integra, con el combinado ya liberado de presiones, aún disfrutando las mieles del éxito que obtuvo en la Copa América y clasificándose de antemano al Mundial 2022, al que llega con enormes expectativas. La pesadilla lo aleja, incluso, de la ilusión de retirarse en Independiente, el club que lo formó, el equipo de sus amores con el que saltó a la fama.
Es injusto que Agüero tenga que marcharse de un deporte por el que hizo tanto de esta manera abrupta, fea, traumática. Está claro, no obstante, que lo más inteligente radica en priorizar la salud, porque la vida no se termina con el fútbol y Agüero lo sabe. Pero justo él merece otro final. #FuerzaKun!


