El Lucio neuquino que zafó de las garras de sus madres
Neuquén no es ajena al horror que se vivió en La Pampa con el caso de Lucio. En los pasillos de la Justicia de Familia, la Defensoría de los Derechos del Niño y el Adolescente y la Cámara Gesell, las historias se multiplican a tal punto que a algunos viejos funcionarios se les entremezclan los casos. El maltrato y abuso de niños es más frecuente de lo que muchos piensan o imaginan. De hecho, el caso de Salomón tomó estado público porque lo mató el padrastro durante la violación, un caso muy similar al de Carlos Soñé en 2002 en la comarca petrolera.
Lo llamativo del caso de Lucio, y que tiene muchas similitudes con el de un nene del oeste neuquino, fue que su madre estaba en pareja con otra mujer y acá, para los especialistas, el pequeño se transforma en un elemento clave a eliminar porque es aquello que convierte, da sentido a la idea de mujer, la maternidad. En definitiva, la perversidad no tiene género.
Lucio 2021
El 26 de noviembre, La Pampa se volvió noticia nacional por el brutal homicidio de Lucio Dupuy. Su mamá, Magdalena Espósito (24), y su pareja, Abigail Páez (27,) habían recorrido con el niño en brazos una posta de salud y una comisaría, pero fue recién en la casa de una vecina, enfermera, que recibió la primera asistencia y de ahí las condujo en auto hasta el hospital.
El horror surgió en la autopsia, donde el cuerpito de Lucio habló y los médicos forenses quedaron impactados. Pese a los miles de cadáveres que han tenido que estudiar, Lucio los sensibilizó por el grado de indefensión que tiene un chiquito de su edad y por el sufrimiento agónico que padeció hasta su muerte. De hecho, en el informe describieron los politraumatismos que presentaba, con una lesión en la cadera que arrastraba de hacía unos 10 días, a lo que se sumó la comprobación de que había sido víctima de abuso, con registros de vieja y reciente data. Al tomar conocimiento los fiscales del caso, se ordenó la detención de Espósito y Paéz.
La noticia trascendió y enardeció a los vecinos, que terminaron quemando la comisaría donde las tenían alojadas, por lo que las trasladaron a San Luis, donde permanecen detenidas con prisión preventiva, de acuerdo con la información brindada por la Policía de La Pampa a los medios nacionales que se hicieron eco del caso.
En la actualidad, ambas mujeres tienen su propio defensor, cuya estrategia consta en articular una serie de acusaciones cruzadas por la muerte del pequeño.
La pena que podría llegar a recaer en la madre de Lucio y su pareja va de los 8 a los 25 años.
Neuquén 2010
En una barriada popular del oeste de la capital neuquina, un chiquito de 3 años, a quien le preservaremos la identidad, padeció maltrato de parte de su madre y su pareja. Ambas eran feligresas de la iglesia evangélica y existía una tensión en la relación marcada por la sexualidad. La mamá estaba en conflicto y su pareja se sentía desplazada por la criatura, más por lo simbólico que representaba que por sus acciones.
“El nene era divino y sumamente cariñoso porque estaba privado de afecto en la casa”, confió un funcionario judicial que trabajó en el caso.
La denuncia inicial la radicó una vecina, harta de escuchar al nene llorar por las duras golpizas que recibía, que incluían laceraciones y quemaduras. Su llanto taladraba la medianera y la asistencia que le brindaba al pequeño era casi a diario.
“En más de una ocasión lo veía desnudo en el patio en pleno invierno y ella se lo llevaba para abrigarlo y darle algo caliente de tomar. De no ser por esa vecina, sería un Lucio”, detalló otra fuente.
El caso no trascendió públicamente, tal vez porque los medios necesitan el impacto de la muerte, del cuerpo sin vida del niño, de su rostro angelical, para que el golpe de efecto sea eficaz. Al igual que los políticos que buscan la foto en la casa que tiene contrapiso o tierra, con la vecina humilde tomando mate y el nene con mocos sentado en su falda para demostrar que están cerca de la gente, que son un vecino más, que son parte del pueblo. Cuatro años después, la situación de esa familia sigue siendo la misma foto, pero ya más vieja.
“La médica forense que lo asistió dijo cuando se planteó la restitución a su madre: ‘Si ustedes restituyen al chico a esas mujeres, sobre ustedes va a pesar su muerte’”. Funcionario judicial. Bajo Reserva
Denuncia y lesiones
Cuando se trata de casos de niños, la indefensión conlleva una mayor sensibilización de parte de quienes intervienen porque es casi inexplicable que se arrastre a una criatura a una situación tan extrema.
La denuncia de la vecina generó la intervención de varias agencias del Estado y se reunió una serie de elementos clave que permitieron poner al niño a resguardo en una familia cuidadora.
¿Cuál fue la clave? Los peritajes médicos. Los informes fueron contundentes y el juez de familia que actuó en un principio dio intervención a la Fiscalía de Graves Atentados Contra las Personas (GAP) porque la situación iba más allá de un hecho de maltrato y abandono.
De acuerdo con los informes oficiales, el pequeño nacido en agosto de 2007 presentaba “lesiones corporales que precedentemente se describirán mediante golpes y patadas, en circunstancias en que se quedaba al cuidado de una u otra en el domicilio”.
En el detalle del informe se da cuenta: “Dichas lesiones, que se encuentran descriptas en el informe médico,
consistentes en herida cortante en región media del lóbulo de la oreja izquierda, excoriación en hombro y omóplato izquierdo, en región lumbar desde la fosa lumbar izquierda hasta la derecha, en cara anterior del muslo derecho, excoriación lineal sobre tenue hematoma en hueco poplíteo de lado izquierdo y una excoriación circular de aproximadamente 0,5 centímetros de diámetro con tejido en etapa de cicatrización reciente compatible con quemadura de cigarrillo, hematomas en región de la articulación coxofemoral derecha de coloración violáceo tenue, en ambos muslos hematomas superpuestos de coloración azulada a verdosa amarillenta, en cara anterior del muslo derecho región del tercio inferior, en cara posterior región interna e inferior de color verdoso y en región media posterior del muslo derecho de coloración muy tenue, en el muslo izquierdo en cara laterointerna tercio superior y en el muslo izquierdo región del tercio superoexterno presenta múltiples hematomas superpuestos en diferentes estadios de evolución y cicatrices una plana en omóplato izquierdo (impresiona como quemadura antigua) y entre los dedos pulgar y medio de la mano derecha presenta cicatriz de quemadura”.
Lo técnico de las lesiones se resume de la siguiente manera: según la coloración, es la cantidad de días que lleva desde el golpe. Las azuladas son las más recientes, luego siguen las verdosas y, por último, las amarillentas. En el caso de este pequeño, todas esas marcas en distintas partes del cuerpo estaban superpuestas, es decir que lo golpeaban en el mismo lugar una y otra vez. Muchas de esas lesiones fueron realizadas con golpes de puño y otras, a patadas. A esto se suman las quemaduras con cigarrillos, que por lo general se las practicaban en las manos.
El abuso
A todas las lesiones se sumaron indicadores de abuso sexual por los cuales la GAP debió intervenir y solicitar una serie de medidas como el allanamiento del domicilio para tener en claro los espacios en los que estaba dividida la casa y si había algunos elementos más que ayudaran a reconstruir la trama del maltrato.
También se ordenaron pericias psicológicas y psiquiátricas a ambas mujeres, y al pequeño se le hizo una entrevista en Cámara Gesell.
“El día que llegó a la Cámara Gesell, el nene ya estaba bajo resguardo de una familia. Ni bien vio a la especialista que los saludó, se abalanzó sobre sus brazos”, detalló un funcionario que visionó la entrevista.
En la Gesell, los profesionales trabajan con mucha sensibilidad para ver qué es lo que puede recuperar el niño, con las limitaciones del lenguaje propias de la edad, y a su manera pueda relatar lo que sufrió. Vale recordar que la Gesell es para niños desde 4 años hasta adolescentes de 16.
En este caso se debía observar si el chico estaba en condiciones de hilvanar un relato coherente, pero el aislamiento al que estaba sometido y la carencia de estímulo de su madre y la pareja no le permitían “ni siquiera decir ‘yo’, de hecho se descubrió a él mismo en el vidrio espejado del lugar donde se realizaba la entrevista”.
Fue conmovedora la escena para todos; no solo era el rostro angelical y el grado de indefensión del pequeño, sino el estado salvaje de un niño totalmente falto de afecto y contención.
La fiscalía buscaba la forma legal de avanzar sobre ambas mujeres, pero en ese entonces la legislación requería que se pudiera establecer quién le había provocado el abuso y con qué instrumento. “Eso tenía que decir el niño o dar algún indicio lo más claro posible, pero fue imposible. La fiscalía impulsó la causa, pero el juez de instrucción la archivó ante la carencia de elementos que pudieran establecer la responsabilidad de las mujeres”, reveló el funcionario.
“En mas de una ocasión, la vecina lo veía desnudo en el patio en pleno invierno y lo llevaba para abrigarlo y darle algo caliente de tomar. Esa mujer fue la que denunció”. Funcionario judicial. Bajo Reserva
Una madre en conflicto
La pericia psicológica que se le realizó a la madre del pequeño pudo establecer que tenía pleno conocimiento de lo que hacía tanto ella como su pareja. Su historia de vida era cruda. Había nacido en el norte del país, su madre la abandonó cuando era muy chica, terminó viviendo con su padre y su nueva pareja, que la relacionó con la iglesia evangélica.
Con 15 años ya había perdido un embarazo y un año después fue mamá y su familia le propuso dar la criatura en adopción, pero se negó porque no quería para su hijo el mismo destino que padeció ella.
Luego, se comenzó a sentir atraída y contenida por las mujeres, y así fue como en la misma iglesia conoció a distintas parejas con las cuales tuvo relaciones intensas. Eso la llevó también a mudarse de provincia un par de veces, hasta que desembarcó en Neuquén para vivir con otra joven un poco mayor que ella.
La pericia desglosó que la joven estaba dentro de los parámetros normales de inteligencia, con algunas dificultades propias del entorno en el que creció, por lo que algunas situaciones de integración de información podrían generarle cierta frustración.
De acuerdo con lo que pudieron observar los especialistas, no siempre lograba tener en cuenta la información contextual, por lo que a veces no hacía lo que era esperable desde lo social o emocionalmente sensible. Incluso, presentaba propensión a tomar decisiones en forma arrebatada, sin pensar y pasar al acto en forma directa, y eso le generaba problemas de conducta y/o dificultades sociales.
Es decir, la mamá del pequeño podía tener momentos donde su comportamiento cotidiano fuera ineficaz e inadecuado, incluso desviado y alejado de la realidad. En esos lapsos se podía esperar que actuara más en referencia a sus propias necesidades e intereses que a expectativas sociales.
A estas alteraciones de la realidad se las asocia con cierta vulnerabilidad y una historia de vida dura.
Su sexualidad también era un aspecto que le preocupaba, le generaba cierta ambivalencia y conflictividad que no podía manejar de la mejor manera, por lo que los profesionales observaron que era un conflicto irresuelto.
Pese a dicho conflicto, la mujer tenía cierto arrojo hacia sus relaciones, que eran muy intensas y con una fuerte interacción afectiva, pero a la vez no era muy sensible a los sentimientos y reacciones de los demás, percibiendo, incluso, la agresividad como una parte natural de las relaciones.
En el caso de su pareja, los forenses y especialistas observaron en forma recurrente que existe una búsqueda, de una u otra manera, de extirpar aquello que la ha convertido en madre-mujer a su pareja y que es justamente el hijo.
“No es solo el hecho de haber tenido relaciones con hombres sino el hijo que la convierte en madre, de ahí el ataque deliberado”, confió un especialista a LMN.
Es decir, el niño se convierte en un ícono mucho más fuerte que la relación, por eso la idea de extirparlo -de ahí el maltrato y los abusos- es tan fuerte.
El escándalo de la restitución
Si bien la GAP remitió la causa al Juzgado de Instrucción correspondiente, solicitando “la correspondiente instrucción de sumario penal tendiente a acreditar la comisión y materialidad del ilícito, su autoría, participación criminal y/o encubrimiento, con las correspondientes responsabilidades criminales”, la causa se terminó archivando porque no se pudo demostrar, pese a las lesiones de abuso, cuál de las mujeres había sido la autora. En ese momento, la legislación era mucho más rígida en torno a los elementos necesarios para instruir una causa.
A partir de ahí, la Justicia de Familia comenzó a plantearse qué hacer con el pequeño. Así surgió el tema de la restitución del niño a su madre, lo que generó internamente una gran polémica que no trascendió.
Durante varios días hubo idas y vueltas, muy enérgicas, entre funcionarios que se negaban por completo a que el niño volviera con su madre y otros que consideraban que no había otra alternativa.
Justamente, fue una médica forense, encargada de revisar al niño inicialmente, quien disparó una frase que todavía está latente en la memoria de quienes intervinieron en el caso: “Si ustedes restituyen al chico a esas mujeres, sobre ustedes va a pesar su muerte”.
Aún hoy, la frase les causa escalofríos. En ese momento tuvo un peso demoledor porque ayudó a frenar cualquier intento de restitución. Incluso, la Defensoría de los Derechos del Niño que intervino desde un primer momento colaboró en buscar una alternativa válida y saludable para el pequeño.
Finalmente, el niño fue dado en adopción a un matrimonio entrado en años y con hijos grandes. La adaptación del chico fue extraordinaria.
En la actualidad, solo se sabe que tiene 15 años y estudia. No se supo si hubo algún intento de revinculación posterior con su madre y tampoco qué fue de la vida de ella.
Esta sórdida historia no fue la única en la que tuvo que intervenir la Justicia con una legislación vetusta que con los años se fue modificando, generando alternativas que han ayudado a garantizar los derechos de los niños y también cambios sustanciales en el Código Penal respecto del tema de abuso, permitiendo la persecución penal sin exponer tanto a la víctima.
3 años tenía cuando fue rescatado gracias a una vecina.
La mujer fue la que radicó la denuncia en ese entonces y las revisaciones médicas desataron el horror. Además de las golpizas, el chico fue víctima de abuso.
15 años tiene el chico en la actualidad.
El pequeño no fue restituido a su madre y su pareja, pero se lo entregó en adopción a un matrimonio con hijos grandes. No se sabe si se lo intentó revincular con su madre.
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