Por ADRIANO CALALESINA - [email protected]
El MPN ya navega en el mismo barco político que conduce -más allá de la pandemia y las expectativas económicas- Alberto Fernández. Algo así como “los barcos en la misma dirección”, como le recuerdan a Michael Corleone las corporaciones en la célebre película El Padrino.
Quedó claro en Villa La Angostura, una “ciudad hostil” y donde no ganó el peronismo, que Omar Gutiérrez intenta cerrar filas más allá de lo institucional y distanciarse de esa foto que lo mostró en el pasado reciente más alineado a Mauricio Macri. En definitiva, a Gutiérrez le tocó un período de transición siendo gobierno y tuvo que acomodar el Estado y la estructura militante al nuevo orden, algo que es bastante complejo.
Pero los elogios fueron mutuos. “Este encuentro, sin saco y sin corbata, me permitió conocer a un aliado y a un amigo”, dijo el Presidente a LU5. En este mismo barco no solo hay espacio para el emepenismo, sino para el PJ neuquino, o una parte grande. Por caso, hoy la senadora del Frente de Todos Silvia Sapag y el diputado nacional Darío Martínez, que son los que tienen cargos visibles y que hoy forman parte del staff en la agenda neuquina, en una coincidencia casi plena en modos y formas.
Salvo por alguna crítica aislada al endeudamiento provincial, los justicialistas le han garantizado institucionalidad al gobernador. Y en este esquema, se dice que hay dos tipos de peronistas: los que critican a Gutiérrez y quienes son más condescendientes. Pero todo pasa, y la política se hace día a día.
Si hay algo disruptivo es que hoy Cristina Fernández perdió (o cedió) centralidad a favor de un peronista más “moderado” como Alberto y que llega, tal vez, a las capas medias. Pero el electorado siempre vota con el bolsillo y todavía nada garantiza que serán años buenos los que vienen en la pospandemia.
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