El pasado los condena
El cartelito de “crack” no se los quita nadie. Tampoco el estigma de “malaleche” con el que deberán convivir tras los últimos repudiables y recurrentes sucesos. Carlos Tevez y Ángel Romero son, sin dudas, estrellas del torneo argentino, jerarquizan el campeonato. Dos jugadores distintos con pasado o presente en sus respectivas selecciones y que podrían estar jugando tranquilamente en Europa. Muy queridos por las parcialidades de sus equipos, léase Boca y San Lorenzo.
Pero el Apache y el paraguayo no paran de meter la pata, justamente, y tirar por la borda todo lo bueno que ofrecen en pos del espectáculo.
Juegan al límite e incurren en acciones que rozan lo desleal. Y para muchos lo son. Eso es lo que abre el debate y la grieta. ¿Tienen mala fe o van fuerte pero sin mala intención?
Es difícil emitir un juicio definitivo, solo ellos lo saben. Pero el dato objetivo es que los antecedentes les juegan en contra, en un ambiente lleno de prejuicios.
Si Romero no hubiera quebrado a su juvenil compañero Andrés Herrera, una de las grandes promesas del Ciclón hace un par de meses, en parte se habría evitado la “carnicería” que sufrió tras romper a Exequiel Palacios, de la selección argentina, esa feroz persecución mediática.
Lo mismo pasa con Carlitos. Es imposible no contextualizar. Y el ídolo de Boca, una semana antes de ir con un planchazo alevoso contra el jugador de Talleres, quedó envuelto en una acción desafortunada con el arquero de Newell’s (allí pareció no tener responsabilidades). Y en su negro historial también figuran las lesiones a Unsain, también ex 1 leproso, y el chico Ham de Argentinos Juniors. Hazte la fama y...
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