La cipoleña Natalia Flores compró hace apenas tres meses un fondo de comercio para organizar eventos infantiles en un salón que está en Neuquén. Lo llamó Magic Smile y comenzó a pensar que podía hacer algo más que reservar el pelotero para cumpleaños. Su marido quería apadrinar a un merendero, pero ella se preguntó: “¿Por qué uno, si son un montón? Mejor brindar el espacio para todos”.

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Así surgió la maravillosa idea de prestar el pelotero para que merenderos y hogares de niños les puedan festejar el cumple a los chicos que asisten con una copa leche, comida y ropa, una cama calentita y mucho amor.

Su primera experiencia fue con el merendero Chispitas, del barrio Don Bosco III. Luego le abrieron la puerta a la Balsita, de Balsa las Perlas; y la propuesta generó tanta demanda que decidieron destinar el primer y el tercer martes de cada mes para que estos sitios de contención social puedan tener su fiestita, totalmente gratuita. La alegría para estos chicos comienza a las 18 y hasta las 20 no paran de jugar.

Por ahora, festejan los cumples de enero a julio y el festejo es para todos. Juega el bebé de un año, la nena de cuatro o el chico que cumple 13.

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“Es hermoso ver sus caras de felicidad. Muchos de ellos ni siquiera conocían lo que era un pelotero”, contó Nati, de 32 años, y los ojos se le llenan de lágrimas. “Ojalá seamos muchos más los peloteros que hagamos esto por los chicos que no pueden”, agregó.

Felices: Muchos chicos tienen la posibilidad ahora de festejar su cumpleaños en el pelotero.

Con ella colabora otra vecina solidaria, Elizabeth Quiroz, de 56 años. Vive en el barrio Confluencia y tiene mucha experiencia con peloteros, aunque es la primera vez que se embarca en una iniciativa como esta. “Cuando cerró Happy Day, Nati me adoptó y acá estoy. Nunca pensamos que íbamos a tener tanta repercusión”, confesó.

En un principio, no sabían cómo hacer con la movilidad, ya que la mayoría de los chicos que asisten a merenderos de esta ciudad no tienen cómo llegar hasta Magic Smile, el pelotero solidario que les abre la puerta en calle Linares al 1000.

Sin embargo, en poco tiempo pudieron superar este obstáculo. Ariel, un hombre que trabaja en el área municipal de Transporte, se enteró y colaboró con la causa, facilitando a los merenderos un colectivo que los lleva y los trae. Y no fue el único que se solidarizó. Las redes sociales también obraron rápidamente a su favor.

elizabeth y Natalia, en el pelotero que es prestado a los chicos de los merenderos

Apareció Víctor Panero, un muchacho de Allen que, aunque no tiene movilidad propia, se toma el colectivo para regalarles a los chicos una tarde de globología fantástica, a quien le dan las muchas gracias por su talento y humildad. Y a medida que más gente conoce lo que están haciendo en Magic Smile, otros se suman a la propuesta con sorpresitas, comida, la torta y regalos para los chicos que donan en los merenderos.

Es una cadena de solidaridad que empezó con Nati y Eli, hace menos de un mes, y parece que no tiene fin. “No se puede explicar lo que sentís cuando los ves entrar y ves su expresión, sus caritas, es mirarlos y llorar de emoción”, expresó Elizabeth. Tal vez al principio entran con un poco de vergüenza y preguntan si pueden subirse a los juegos. Pero en poco tiempo ganan confianza y ya no los para nadie. Son dos horas de pura alegría, y a Eli y a Nati les explota el corazón.

“Quisiéramos llegar a todos los merenderos, que nadie quede afuera y disfruten de este espacio. Y si alguien imitase la idea, mucho mejor. Siendo dos o tres, sería mucho más lindo y gratificante”, concluyó Eli.

Magic Smile tiene cuenta en Facebook, donde vecinos suben fotos y videos y piden reserva.

elizabeth y Natalia, en el pelotero que es prestado a los chicos de los merenderos

La solidaridad comienza por casa

Estas vecinas, una cipoleña, la otra neuquina, aprendieron a ser solidarias en familia. Nati le agradece a su papá que le haya enseñado el valor de ser humildes. Ella, a su vez, inculcó esa virtud en sus hijos, junto con su marido, de modo que para ellos es muy c omún participar de merenderos y oratorios, o recorrer asentamientos para llevar juegos y promover otras actividades de recreación.

Ella se dedicaba al fibrofácil cuando una clienta, Sabrina Galán, le ofreció la posibilidad de quedarse con el pelotero y dar un giro de 180 grados a su vida. Por eso, es agradecida: “Fue un ángel para mí”. Y agregó: “Yo creo en Dios y lo que estoy haciendo es devolver algo de todo lo bueno que me dio a mí. Porque yo hace un tiempo la pasé muy mal con mi familia y ahora estamos muy bien”.

Eli también tiene una historia muy dura que contar, pero que volvería a vivir porque de otra manera dice que no sería la persona que es. A los 9 años quedó huérfana de madre y padre junto con sus dos hermanos, de 15 y 17. Iban a ser destinados a un orfanato, pero el mayor de ellos se puso al frente de la familia y los sacó adelante. “De jugar en la calle pasó a ser el hombre de la casa para que el juez no nos pusiera en un orfanato. Y lo logró. Demostró que podía y convenció al juez. Mi hermano es lo más”, reveló esta mujer, que es mamá y abuela.

Pese a ser muy chiquita cuando perdió a sus padres, recuerda muy bien que su madre tenía la costumbre de tirar colchones en su casa para otros niños que se quedaban a dormir. “Por eso, hasta el día de hoy yo le hago lugar en mi casa a la gente que circunstancialmente no tiene donde ir”, concluyó Eli.

Vienen los chicos de Valentina Sur

El próximo merendero que reservó su espacio es Antú Huenú, de Valentina Sur. Los chicos tendrán su fiestita de cumpleaños el 16 de julio. El festejo será por la tarde, de 18 a 20.

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