El Potro, fútbol y violencia

Hoy, esa violencia genera impacto. Pero aún hay voces a favor y en contra. Y mucho por hacer.

Ella lo contó con una sonrisa radiante, como una anécdota divertida de su amor pasional y noventoso con el Potro Rodrigo. Pero no causó gracia.

“Me dejó nueve horas esposada a una silla en el lobby de un hotel porque no lo quería acompañar a unos shows y quería salir a divertirme con mis amigas”, dijo Marixa Balli en PH, un programa en el que casi siempre un invitado, en confianza, se suelta y deja frases para analizar. “Era así, pasional, muy celoso. Me hizo muchas cosas, pero yo era caprichosa. Y me bancaba todo porque con semejante bombón...”, remató sobre cómo recordaba, “con mucho amor”, su romance más famoso.

Dos décadas después, esa violencia genera otro impacto. Dos décadas después, esa anécdota genera pocas risas. Dos décadas después, esa manera de contarlo genera una gran polémica en las redes que siguió todo el domingo. Porque aunque hoy tengan otro contexto y otro rechazo, pese a que muchos entiendan que eso no es amor, ni siquiera “lo peor del amor”, todavía hay voces discordantes y mucho por hacer. No hay más que leer la catarata de opiniones en contra y a favor de la “pasión” del Potro.

Ese mismo sábado, LMN contó lo que vivió la terna arbitral tras un partido de Lifune de Unión Vecinal. A una joven jueza de línea, un jugador, enojado por sus fallos, la mandó “a lavar los platos”.

La noticia se replicó en los medios nacionales. Y también hubo una catarata de opiniones en contra y a favor de la “pasión” del futbolista. Porque muchos creen que la culpa es de ella, que se metió en un ambiente reservado para los hombres. Porque muchos creen, como Marixa, que la culpa es suya porque “era caprichosa”. Porque muchos todavía repiten acciones y frases que deberían ser parte del pasado.

Fuente:

¿Qué te pareció esta noticia?

Noticias Relacionadas

Deja tu comentario


Lo Más Leído