La nota especial titulada “Vecinos se unieron y despejaron la nieve de un emblemático puente neuquino”, publicada recientemente, menciona que en el Paraje Butalón Norte, que atraviesa la Cordillera del Viento y que alberga los primeros tramos del río Neuquén, hay una historia de un pasado de carencias y necesidades que marcaron a fuego la identidad y las costumbres de sus habitantes.
Y hace referencia a un grupo de vecinos que ante el fenómeno climático, que en estos días no da tregua en la Cordillera, en un acto de pertenencia y valentía unieron voluntades para despejar la nieve del puente, al que consideran que deben cuidar y preservar porque legítimamente le pertenece al pueblo de Butalón.
El puente Butalón, demasiado nuevo para considerarse histórico pero lo suficientemente icónico como para atribuirse el título de patrimonio, más si así lo sienten los vecinos del Paraje Butalón Norte.
Cómo no recordar, aquel día 3 de Octubre de 2014, cuando nos reunimos para hacer la caminata inaugural del puente que no solo permitió la conectividad de nuestro norte neuquino sino que se transformó por sus particularidades en un atractivo turístico del lugar.
Un día muy especial, de mucha felicidad para aquellos que de una u otra forma hicieron posible que eso suceda. Entre ellos, su autor, el hombre responsable del diseño del puente, el ingeniero civil Raúl Oscar Prieto, “Cachín” para sus afectos.
Cachín, ingeniero egresado de la Universidad Nacional del Comahue, era el representante técnico de Perfil srl, empresa neuquina que resultó ser la adjudicataria de la obra licitada por Vialidad Provincial.
El proyecto original era un puente colgante, pero la empresa con la autoría de Cachín presentó a las autoridades un proyecto alternativo al licitado. Se trataba de una estructura metálica en forma de arco simétrico que con una luz de 120 metros atravesaría el río Neuquén y se apoyaría en macizos de hormigón sobre sus márgenes. El nuevo proyecto fue finalmente aprobado por ser técnica y económicamente más viable que el licitado y representó todo un desafío para los responsables de su construcción, tanto para la empresa constructora como para los profesionales e inspectores de la dirección provincial de Vialidad.
El día de la inauguración, Cachín compartió con nosotros esa caminata por ese puente que terminó en el simbólico corte de cintas. Pero no lo hizo solo. Caminó de la mano de su mamá Beatriz y de su papá Nelson, hoy fallecido. Había un motivo para que así lo hiciera, más allá de compartir un logro profesional con su familia.
Unos pocos meses antes, el destino había puesto una piedra en su camino. Mientras la estructura del puente, que había diseñado y calculado con tanto cariño, profesionalismo y dedicación, empezaba a tomar forma, Cachín sufrió un incidente inesperado que le provocó una notable disminución visual hasta el presente.
Pero él quiso estar presente. Era el autor de la obra. Esa obra que hoy, llegando al paraje desde Las Ovejas, nos sorprende con su fina figura como fiel guardiana de los tesoros de los pobladores del lugar.
Esa obra cuya imagen también decora una de las paredes de la sede del Colegio de Ingenieros de la provincia del Neuquén, como muestra orgullosa del trabajo de uno de sus matriculados y presidente por varios años.
Y seguramente hoy, el Puente Butalón, tan emblemático para el norte neuquino, es esa obra cuya imagen motiva a nuestro querido ingeniero día tras día a seguir diseñando y calculando en su estudio de ingeniería, así como lo hacía antes de haber pasado por ese momento de adversidad.
(*) Dr. Jorge Augusto Sapag , ex gobernador de la provincia - Ing. Viviana Pesek, ingeniera industrial matrícula ING0432
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