El rinoceronte blanco está en el límite de su extinción. Tras la muerte de Suni, uno de los siete ejemplares que quedaban en el mundo, las probabilidades de supervivencia de esta especie, azotada por la caza furtiva, son casi inexistentes. Las posibilidades de reproducción son escasas porque solo uno de los seis ejemplares que quedan es macho. La caza ilegal y el tráfico ilícito de marfil y cuerno de rinoceronte son las principales amenazas.
Al parecer, los cuernos tienen cualidades curativas y sexuales muy apreciadas.


