El río no trae un buen augurio

Esta semana el Municipio anunció una serie de obras para la puesta a punto del balneario Albino Cotro, el más concurrido de la ciudad, para que este verano luzca remozado.

Pero las cosas no pintan bien para los miles de familias que concurrirán a las aguas del Limay o que pasan por ese lugar para refrescarse.

El panorama es desolador otra vez, tal como era el año pasado cuando durante los días más tórridos el balneario estaba clausurado por la contaminación de sus aguas.

Las obras para descontaminar las aguas que se esperaban de parte del Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento (ENHOSA) no se harán porque las finanzas del organismo quedaron a merced del guadañazo del recorte presupuestario del gobierno nacional.

Ahora la esperanza de los ambientalistas está puesta en el gobierno provincial, al que exigirán que, en el presupuesto que está pronto a ser debatido en la Legislatura, se incluyan las partidas para limpiar los ríos.

Pero son cautos en cuanto a las respuestas de la provincia. Su empresa de saneamiento, el EPAS, al parecer, sigue contaminando las aguas del limay desde su planta Tronador, según mostraron las imágenes obtenidas con un dron por la ONG Salvemos los Ríos días atrás.

Si bien la planta está aguas abajo de los balnearios de la ciudad, el daño es alto y de unas consecuencias que asustan.

Lo que viene aguas arriba, desde Plottier e incluso desde más hacia el norte, no es menos preocupante para los ambientalistas.

Neuquén sigue mostrando un pasivo ambiental descomunal en sus ríos y morigerarlo no es tarea de un día para el otro. El asunto no es para tomarlo a la ligera.

El caudal está bajo y la calidad de las aguas no mejoró en nada. El verano no pinta bien en la costa.

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