El señor del anillo gigante de la avenida Argentina y Alderete

Harry Mandino. Artista circense que practica Cyr wheel, una disciplina creada en Canadá que consiste en realizar piruetas en un gran aro de acero.

Pablo Montanaro

montanarop@lmneuquen.com.ar

Tiene 38 años y desde los 15 se vinculó a la acrobacia. Asistió a los talleres que brindó el destacado acróbata ruso Vitaly Chersunov.

En el semáforo trabaja más de seis horas por día ofreciendo su espectáculo que realiza con el aro.

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Viernes al mediodía. Avenida Argentina y Alderete. Una fila de autos para, mientras la gente cruza presurosa. El semáforo en rojo indica que empieza la función. Un hombre se posiciona dentro de un aro grande de acero, se sujeta con las manos, comienza a impulsarlo con movimientos giroscópicos continuos, similar a como gira una moneda al caer. Mueve las piernas para dar mayor impulso a las figuras que ofrece en ese minuto donde la actuación es compensada con algún billete o monedas, un aplauso de los automovilistas y también de algún transeúnte sorprendido por ese espectáculo que desafía la gravedad pero muestra energía y equilibrio.

Hace algo más de un año y medio que Harry Mandino, un neuquino de 38 años, ofrece todos los días durante varias horas en esta esquina céntrica de la ciudad su show callejero de Cyr wheel, una disciplina creada a fines de los años 90 por Daniel Cyr, un acróbata de la Escuela Nacional de Circo de Montreal, Canadá.

A los 15 años Harry ingresó al universo de la actuación a través de un taller de teatro. Luego se juntó con amigos para hacer malabares y acrobacias hasta que un tiempo después tuvo una experiencia que lo marcó para siempre. “Ingresé a la escuela de circo de Vitaly Chersunov, un acróbata ruso que había estado en el Circo de Moscú y que se instaló en Neuquén, donde nos daba clases hasta que lo convocaron para el famoso Cirque du Soleil y se fue", cuenta en un alto de su performance. "Tuve la suerte de empezar con gente de trayectoria que se había formado en otros lados y nos volcó toda su experiencia”, agrega.

Actuar en la calle tiene una magia que es la improvisación. No sabés qué puede pasar y eso te genera muchísima adrenalina".

Luego de esa experiencia con Vitaly, continúo perfeccionándose al mismo tiempo que se animaba a llevar adelante sus propios espectáculos de circo teatro, especialmente de acrobacia aérea con telas en los árboles del bulevar de la avenida Argentina, como así también con una bola de cristal que viaja de un brazo al otro y por otras partes del cuerpo.

“Desde 2003 empecé a actuar solo, desde ese entonces no paré nunca. El circo teatro es mezclar las habilidades como la tela y los malabares con la actuación, el humor y la interpretación de personajes".

Pero cuando Harry vio en internet un video de lo que hacía Daniel Cyr con ese aro gigante, se propuso llevarlo a la calle. “Mandé a hacer este aro de acero, tiene dos metros porque tiene que ser más alto que uno, y lo envolví en goma para que se agarre bien al piso. Empecé a entrenar dos horas diarias durante unos años antes de hacerlo en la calle. Al principio fue muy difícil porque me mareaba, y el cuerpo tiene que ir acostumbrándose porque exige mucha fuerza”, cuenta.

El artista callejero señala que durante ese minuto de actuación tiene que estar bien concentrado, “para no llevarte puesto un auto o a la gente que cruza la calle”.

Aunque le gusta actuar en una sala de teatro, hacer arte callejero le genera algo especial. “La calle tiene otra magia que es la improvisación. No sabés qué puede pasar, mi fuerte es la improvisación, la interacción con la gente que pasa por el lugar; en cambio, en el teatro todo está previamente estudiado".

Confiesa que el aro le transmite "muchísima adrenalina" porque "vas girando en forma constante y no sabés si te caes, y seguís moviéndote". “Arrancás con un fuerte impulso, luego estiro una pierna y agarro envión, si la flexiono giro más rápido y si me agacho giro un poco más", explica.

Visualmente, la imagen de Harry dentro del aro remite a "El hombre de Vitruvio", célebre dibujo del genial Leonardo da Vinci, una de las imágenes más conocidas del arte renacentista, sobre la proporción humana.

Con sinceridad explica que desarrollar en forma tan breve el arte callejero exige "ir directo 'a los bifes', como se dice comúnmente, porque tenés que mostrar algo bueno de entrada para que la gente busque dinero para darte, en el transcurso la vas dibujando y terminar con lo mejor".

Por estos días se lo puede ver entusiasmado preparando su presentación, el jueves 17 a las 10 en el cine teatro Español, donde ofrecerá un espectáculo gratuito de acrobacia aérea en telas, malabares y la infaltable rueda Cyr con la que es reconocido por los vecinos de la ciudad con la cual todos los días desafía la gravedad ofreciendo un espectáculo en el que conjuga belleza, destreza y control.

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