Johannesburgo/Harare (dpa) > A pesar de las protestas procedentes de todo el mundo, el presidente de Zimbabwe, Robert Mugabe, celebró ayer la controvertida segunda vuelta de las elecciones presidenciales que lo tienen como único candidato y, por lo tanto, como claro ganador.
El líder opositor Morgan Tsvangirai retiró su candidatura tras una ola de violencia contra sus seguidores, que incluyó varias detenciones ilegales.
Los comicios tuvieron lugar tres meses después de la primera ronda. En aquel entonces, Tsvangirai, líder del Movimiento por el Cambio Democrático (MDC), se declaró ganador.
«Es una carrera de un solo hombre, nula y sin valor», declaró el jefe del MDC a la radio SAFM. «La gente se ve forzada a votar contra su voluntad y contra su conciencia».
Por su parte, los siete países más industrializados del mundo y Rusia (G8) comunicaron ayer que no consideran legítimas las elecciones. La «violencia, obstáculos e intimidaciones sistemáticas» del gobierno «hicieron imposible» una elección «justa y libre», dijeron en una declaración los ministros de Exteriores del grupo reunidos en Kyoto.
Estados Unidos, por su parte, tiene previsto colocar el tema otra vez en el orden del día del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. El ministro del Exterior británico, David Miliband, dijo que el gobierno de Mugabe «no tiene ninguna legitimidad».
En todo el mundo hubo reclamos para que se posterguen los comicios, ya que los observadores no los consideran ni libres ni limpios.


