En febrero arranca a funcionar la planta recicladora

A mediados de ese mes quedará conformada la cooperativa. Se anotaron 31 de los 106 censados.

Neuquén.- Las modernas máquinas de la planta recicladora de residuos, dentro del Complejo Ambiental Neuquén (CAN), brillan relucientes. Llevan seis meses a la espera de que se constituya la cooperativa de trabajadores que manejará el lugar. Pero falta poco. Desde el Municipio anunciaron que los papeles están listos y el mecanismo se pondrá en marcha a mediados de febrero.

De las 106 personas que viven del basural, censadas por la Universidad del Comahue, apenas 31 se anotaron en la cooperativa para trabajar como recicladores. Como casi todos son vecinos del mismo barrio, eligieron llamarse “La Colonia”, por Nueva Esperanza.

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Emanuel Riba, subsecretario municipal de Economía Social y Empleo, anticipó que “si todo sale bien, la apuesta es que ya en febrero puedan ingresar a trabajar”.

Contó que, por estos días, el grupo que quiere dejar el cirujeo “está haciendo capacitaciones en seguridad e higiene y cuestiones administrativas”. Agregó que quedan pendientes “algunas capacitaciones más dentro de la planta, con la cinta en funcionamiento, para que sepan bien cómo es la operativa con las máquinas funcionando”.

“Para las primeras dos semanas de febrero estaría conformada la cooperativa, o sea que ellos tendrían su personería jurídica, y podríamos firmar el convenio con la Municipalidad de Neuquén para que empiecen a trabajar ese mismo mes”, precisó.

Tiempo de espera

Los vecinos de la ciudad llevan un año separando sus bolsas en húmedos y secos, sin que la planta funcione. En agosto de 2016, cuando se terminó de montar la cinta de reciclado, el CAN se convirtió en uno de los sitios más visitados por los funcionarios. De intendentes a concejales, de secretarios a diputados, todos fueron a admirar las modernas instalaciones. Pero la basura reutilizable se sigue recuperando de la misma manera informal que siempre.

Riba explicó que no podían saltearse el paso de regularizar a los operarios. Remarcó que “por una cuestión de responsabilidad, deben tener una figura jurídica para firmar el convenio con la Municipalidad, para contar con todas las normas de seguridad, seguros contra accidentes y todas las cuestiones del trabajo”.

Reconoció que tras un año de conversaciones, pocos terminaron aceptando la cooperativa. “Quedó mucha menos gente pero creemos que se van a ir sumando”, dijo.

Aunque se necesitan 40 operarios por turno para que la planta funcione a pleno, en el Municipio son optimistas. La meta hoy, tras meses de demora, es que la cooperativa finalmente arranque.

Todavía muchos no confían en la propuesta

Quienes viven del cirujeo y no se suman a la cooperativa del Complejo Ambiental Neuquén manifiestan un mismo motivo: desconfianza. Así lo expresaron durante todo el proceso de regularización que encaró el Municipio. Por ahora, siguen siendo mayoría los que miran la moderna planta desde afuera.

En principio, los que no participan del proyecto podrán seguir recolectando residuos como siempre. “La idea de empezar a trabajar en la cooperativa por ahí es chocante para ellos, pero con el tiempo la experiencia indica que se van a ir sumando, así que apostamos a eso”, detalló el subsecretario de Empleo, Emanuel Riba.

Para el CAN, se tomó como modelo el Ceamse en Buenos Aires, donde operan 14 cooperativas de reciclado de la basura, nacidas tras la crisis de 2001 y el boom de los cartoneros. Pero cada lugar tiene sus particularidades. En Neuquén, el estudio de la UNCo reveló que 9 de cada 10 recolectores buscan por igual residuos orgánicos (restos de comida) e inorgánicos (cartón, metal, vidrio).

En septiembre de 2016, durante una recorrida por el complejo, médicos del centro de salud de Colonia Nueva Esperanza ya habían advertido a los funcionarios que muchos no se sentían parte del proyecto. Señalaron que “el cambio es muy brusco” y el que vive de la basura no lo considera un trabajo dignificante, sino una necesidad que le provoca vergüenza.

Un proceso similar a otros casos

A fines de 2011, el intendente Horacio Quiroga mantuvo un fuerte enfrentamiento con los lavacoches del centro neuquino, que se negaban a dejar la actividad.

Entonces, el mandatario municipal intentaba hacer cumplir una ordenanza que prohibía limpiar autos en la vía pública.

Tras arduas negociaciones, se acordó formalizar el trabajo de los lavacoches a través de cooperativas de cobro del estacionamiento en los playones del Parque Central.

En octubre de 2012 se firmó un contrato de concesión por 5 años con cuatro asociaciones. Hubo lavacoches que se negaron a la regularización, pero, al no poder continuar con su actividad, desistieron y buscaron otra forma de ganarse la vida.

Algo similar ocurrió con la ex Feria del Trueque, que se trasladó al Parque Central, obligando a los vendedores a registrarse y pagar impuestos. Ese trabajo continúa hoy con la feria Unión de Mayo.

Como entonces, ahora también hay cierto escepticismo sobre si funcionará o no el trabajo cooperativo en materia de reciclado. La actividad en los primeros meses será una respuesta a esas dudas.

Pagarán un canon a los municipios

Al comenzar el año, el intendente Horacio Quiroga firmó un convenio con sus pares de Cipolletti, Plottier, Centenario y Campo Grande para formar un consorcio para el tratamiento regional de los residuos en el Complejo Ambiental Neuquén. En el acto se anunció que la cooperativa de recicladores de basura deberá pagar un canon por todos los materiales que recupere y ponga a la venta.

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