El frío ya se nombraba como un amigo ausente. Mientras la primavera se imponía con sus temperaturas agradables y el sol fuerte de la tarde, los neuquinos hablaban de la nevada del 26 de junio como un evento único, singular y lejano. Nadie esperaba que ese fenómeno tan atípico se repitiera, por lo que muchos se sorprendieron al ver que las gotas de lluvia adquirían consistencia y caían con suavidad para derretirse sobre el asfalto.
Esta mañana, Neuquén recibió la segunda nevada del año, luego de una semana de clima inestable. Las ráfagas de viento fuerte dieron paso al tiempo frío y los cielos cubiertos. La primavera se tomaba un descanso a comienzos de octubre, y daba lugar a la opacidad de los cielos invernales. Para algunos, la inestabilidad significaría agregar, apenas, un abrigo extra. Pero no imaginaban que la nieve volvería a sorprenderlos.
A pesar de la flexibilización de las medidas sanitarias, hay muchos que aún cumplen sus tareas laborales desde el hogar, y que pudieron presenciar el evento climático desde las ventanas de sus casas. A ellos se sumaron los niños que, sin clases en su calendario, pudieron aprovechar la mañana para ver la lenta caída de los copos de nieve.
Para otros, la realidad fue muy diferente. Los trabajadores esenciales y los que cumplen con tareas de logística o atención al público tuvieron que salir a trabajar a pesar de la nevada. El frío penetrante logró entumecerles los pies a través de los zapatos y la humedad les impactaba sobre ese sector del rostro que los barbijos no cubren.
Sin embargo, el entusiasmo que provoca la nieve no se hizo esperar. Las cámaras de los celulares registraron la caída de los copos en cámara lenta, mientras que desde el interior neuquino llegaban imágenes de la tierra, ya cubierta por un manto blanco. Otros prefirieron protagonizar los videos, con la nieve aclarando la negrura de su pelo y una sonrisa que, este año, se repitió por partida doble.
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