Las maneras de sumar un poroto en la lucha contra el cambio climático son muchas. Diversos hábitos de la vida cotidiana pueden repensarse en pos de una producción y consumos sustentables. Las formas de cuidarse la piel, el cabello, los dientes y las uñas, también tienen un plan acorde a estos parámetros basados en la amistad y el cuidado del medio ambiente: la cosmética natural.
La industria cosmética convencional dispone de más de 10.500 ingredientes para elaborar sus productos. En su mayoría, ingredientes sintéticos y derivados de la industria petroquímica. La cosmética convencional en su elaboración y descarte, vierte miles y miles de microsferas de plástico altamente contaminantes al entorno. De hecho, un envase de 150 ml puede contener entre 130.000 y 2.800.000 de estos sustratos. Lo mismo supone que cada vez que nos limpiamos la cara con un exfoliante o nos lavamos los dientes con una pasta dentífrica convencional o nos lavamos la cabeza con shampoo tradicional, contaminamos el recurso vital por excelencia; medio de vida de miles de especies de animales y plantas. Además, el problema radica en que estos productos pueden traer algún tipo de perjuicio a las personas que los utilizan, como alergias e intolerancias.
En general, se recomienda evadir aquellos cosméticos cuyas etiquetas detentan en su INCI -o listado de ingredientes- algunos de los siguientes: Lauril Sulfato de Sodio (se utiliza en jabones y champús; Triclosán (habitual en jabones, pastas de dientes y desodorantes); compuestos de Polietilenglicol (PEG) y Petrolatum. También hay que evitar ingredientes que incluyan en su nombre las letras y la terminación “eth”.
Natural y ecológica
Ahora bien, vamos por la propositiva. En la ciudad de Neuquén ya varios emprendimientos y locales ofrecen productos de procedencia naturales. Son los productos cosméticos naturales y los productos cosméticos ecológicos, siendo los segundos superiores a los naturales porque además de provenir de la naturaleza, no han sido modificados genéticamente ni han sido tratados con químicos durante el proceso de producción.
En “La Botica del Perfumista”, en el bajo neuquino, a las posibilidades de optar por un producto mucho más amigable con el planeta, se suma la chance de convertirte en el propio fabricador de tus productos cosméticos naturales. Los dueños de La Botica tienen recetas a disposición de los usuarios y venden las materias primas necesarias para poder hacer cremas naturales, aceites esenciales, perfumes y jabones. “Hacer cremas no es difícil, se hace mucho más rápido de lo que se cree. Es un producto ideal para empezar a hacer los propios cosméticos, naturales, sin parabenos, sin químicos y sin testeo animal”, explican en la tienda, donde también tienen a la venta numerosos kits de elaboración.
Los 5 beneficios
El beneficio en la piel: Al usar productos naturales la piel los tolera mejor, esto provoca que absorba todo. Además, la cosmética ecológica, no obstruye los poros y hace que la piel esté más permeable y activa.
Tiene más principios activos: Comúnmente las marcas de cosmética tradicional usan ingredientes de relleno durante su fabricación, esto significa que no tienen ninguna función beneficiosa sobre la piel. En cambio las de fabricación natural, son recibidos de la mejor manera por el cuerpo y son las mismas células las que se encargan de optimizar las funciones de cada uno de los ingredientes y aprovechar sus beneficios.
No produce problemas secundarios: Al resolver su composición con elementos químicos, la cosmética convencional puede traer efectos secundarios tales como alergias, enrojecimiento e irritación.
Cruelty Free: No trabajan con ingredientes que hayan sido testados en animales.
Cuidan el medio ambiente: La fabricación no genera desechos químicos que afecten a la naturaleza porque no utiliza productos derivados del petróleo. Además, la mayoría de las marcas suelen cuidar el medio ambiente utilizando envases recargables.
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