Escuelita IV: crudo relato del hermano de una víctima

Neuquén
Al testimonio de Blas Cuevas, hermano de Milton Gómez, detenido ilegalmente en enero de 1977 en la comisaría de Plottier cuando tenía 21 años, se sumó ayer en la audiencia del cuarto juicio por delitos de lesa humanidad cometidos en la región durante la última dictadura militar, la lectura de la declaración realizada por la propia víctima en enero de 1987 ante el juez federal Rodolfo Rivarola.

A esta instancia se llegó porque el Tribunal Oral Federal 1 de Neuquén dio lugar al planteo presentado por la querella de la Asamblea por los Derechos Humanos (APDH) de dar lectura a la declaración de las víctimas de este proceso judicial que han muerto.

Cuevas relató que su hermano, quien militaba en la Juventud Peronista en Plottier, a mediados de 1976 se fue a vivir a Neuquén con su esposa e hija. "Esa casa fue acribillada en una oportunidad por lo que entendemos que no querían sólo arrestarlo. Por eso decidió irse a Mendoza", señaló.

Afirmó que en su casa de Plottier "llegaban camiones con gente del Ejército que entraban pateando la puerta" y que su madre "sufría permanentes amenazas".

El 29 de enero de 1977, sabiendo que era buscado, Gómez se presentó en la comisaría de Plottier. Allí fue detenido por el comisario Benedicto Rebolledo. Al otro día fue trasladado a la Alcaidía de Neuquén, donde permaneció unos días. Luego fue colocado en un camión del Ejército con los ojos vendados y llevado al centro clandestino de detención La Escuelita, al fondo del Batallón de Ingenieros de Construcciones 181. "Fue vendado y esposado a una cama con elástico, desnudo, y le aplicaban picana y lo quemaban con cigarrillos y lo golpeaban", relató.

Según Cuevas, "lo interrogaban por personas relacionadas con su militancia y luego lo obligaron a firmar un escrito que hablaba sobre Videla, Isabelita, la política mundial".

Sostuvo que tras su liberación "Milton tenía una mirada perdida y estaba muy torturado y golpeado". "Nos dijo que la Policía lo había golpeado pero no torturado. Que lo habían torturado en un lugar que supone era La Escuelita", dijo y agregó que "quedó con secuelas psicológicas y por eso se hizo adicto al alcohol que lo llevó a la muerte por cirrosis en 2006".

Declaró que hasta su muerte su hermano "recibía llamadas telefónicas de los servicios de inteligencia". "Vivió siempre con miedo y cuando murió ya no hubo más llamados", concluyó.


Defensas
Huircain: "No formé parte de eso que llaman plan sistemático de exterminio"

Los imputados Gerónimo Huircain (foto) y Antonio Camarelli ampliaron ayer sus declaraciones indagatorias, en las que se desligaron de los hechos que se les imputa en el juicio.

Huircain, quien en 1976 se desempeñaba como oficial ayudante de la Comisaría 24 de Cipolletti, aseguró que "difícilmente un oficial recién recibido como era podría haber formado parte de bandas de secuestradores y torturadores".

Por su parte, Camarelli, ex jefe de la comisaría de Cipolletti, se defendió de las acusaciones apuntando a los hermanos Pailos a quienes acusó de "mafia".

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