El clima en Neuquén

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La Mañana

Espíritu emprendedor

Tener visión de futuro, pero también un espíritu emprendedor, con el tesón que tuvieron aquellos primeros que llegaron a Neuquén cuando la mayoría pensaba que la construcción de una ciudad en el medio del desierto era una utopía.

Stellina Rusconi y Rubén Palavecino tuvieron ambas cosas cuando a finales de la década del 60 decidieron abrir un hospedaje al ver la cantidad de gente que venía de otras ciudades para trabajar en la construcción de la represa de El Chocón.

Remodelaron una casona familiar que estaba ubicada en pleno centro de la ciudad y el 28 de diciembre de 1969 abrieron el Residencial Suizo, un humilde hospedaje que apenas tenía cinco habitaciones pero que rápidamente comenzó a cumplir con la creciente demanda de alojamiento que había en la capital.

El hotel nació en una casona ubicada en pleno centro. Al principio funcionó con cinco habitaciones

La historia es para muchos conocida. Con el correr de los años, aquella casa familiar se fue ampliando hasta que se convirtió en un moderno hotel de siete pisos, uno de los más representativos que tiene Neuquén.

Charlando con Jannet y Omar Palavecino, hijos de aquellos pioneros y hoy encargados de seguir con el negocio hotelero, aseguraron que la clave del crecimiento que tuvo el emprendimiento fue la impronta familiar que le pusieron a la empresa y las mismas ganas de avanzar que tuvo su mamá hace 50 años.

En efecto, en cada rincón del hotel se perciben la nostalgia y los recuerdos, los proyectos y el sacrificio. En definitiva, el legado que dejaron aquellos dos soñadores cuando Neuquén todavía era un pueblo y pocos se imaginaban que se convertiría en una gran ciudad.