"¡Es tan feo vivir en el rencor! Cada día tenemos la ocasión para entrenarnos a perdonar, para vivir este gesto tan alto que acerca al hombre a Dios", expresó el pontífice.
No debemos jamás cansarnos de pedir el perdón divino, porque sólo cuando somos perdonados aprendemos a perdonar".
Austeridad
El viernes, durante la Misa de Gallo y en un discurso que fue opacado por la homilía de Navidad, Francisco había pedido a los 1200 millones de católicos que no se dejen "intoxicar" con las posesiones materiales, e hizo un llamado para que haya más sobriedad.
Así como ayer instó a imitar a Jesús con la virtud del perdón, el viernes pidió imitar la sencillez de alguien que "nació en la pobreza de un pesebre pese a su divinidad, para inspirar vidas".
"En una sociedad que con frecuencia está intoxicada por el consumismo y el hedonismo, la riqueza y la extravagancia, las apariencias y el narcisismo, este niño nos llama para que actuemos con sobriedad, en otras palabras, para que actuemos de una forma simple, balanceada, consistente, para ser capaces de ver y hacer lo que es esencial", indicó.
"En medio de una cultura de indiferencia que se vuelve despiadada, nuestro estilo de vida debería ser devoto, lleno de empatía, compasión y misericordia", había expresado en la Plaza San Pedro de Roma.
Un año con la agenda recargada
A pesar de que hace días había manifestado un estado gripal, Francisco continuará con su agenda, que para hoy le depara una misa dedicada a las familias católicas. Luego, el 31 celebrará el tedeum y el 1º de enero recibirá el año con una misa en la Basílica de San Pedro.
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