Golpe bajo: quemaron un merendero y 80 chicos no toman leche

Fue con una molotov en Nueva Esperanza.

Neuquén.- El merendero Antulaf está de luto. Una heladera chamuscada en la entrada fue lo único que quedó en pie luego del insólito incendio ocurrido el sábado.

Una bomba molotov arrojada por desconocidos destruyó la ilusión de más de 80 niños que todos los días reciben la copa de leche en Colonia Nueva Esperanza.

A metros del matadero, cerca de las calles 12 y 5 del barrio, está el merendero Antulaf, que en lengua mapuche significa "día de alegría y felicidad". Julián Merino es referente de la Asociación Alto Godoy que tiene a cargo el lugar y quiere que a corto plazo el merendero vuelva a representar su emblema.
Desde una cocina ahumada donde poco se vislumbra por el hollín, Julián comentó que el incendio se desató el sábado cerca de las 7 de en el porche contiguo a la cocina, donde había material inflamable.
"Estaba un colaborador durmiendo y escucha el ruido de una botella arrojada al piso del porche. Era una bomba molotov, que rápidamente se propagó por los rollos de lana de vidrio, tarros de pintura y machimbre con el que pensábamos bajar el cielorraso", relató Julián, en tono de consternación.
El fuego se propagó hacia la cocina y en menos de dos horas quemó los alimentos, una heladera, freezer, muebles e incluso hasta la misma puerta de ingreso.

1000 ladrillones se necesitan para reconstruir el lugar.

Por los daños ocasionados, también se cuantificaron diez chapas de cinco metros, 18 bolsas de cemento, 26 de cal y elementos de cocina. Para colaborar, llamar al 299-5045752.

"Sintió la explosión, salió pero no alcanzó a ver a nadie. Tenemos una sospecha, porque hace tres meses tuvimos problemas con unos delincuentes que viven cerca. Mañana (por hoy) haremos la denuncia", agregó el referente.

La Policía y los bomberos llegaron dos horas después del siniestro debido a que el cuidador tuvo problemas para comunicarse con esos organismos.

El comedor no cuenta con ayuda municipal ni provincial y que funciona por al aporte de las iglesias, de los colegios Paulo VI, Don Bosco, Nuestra Señora de la Guarda y 118 y de un equipo de fútbol.
Al merendero concurren los chicos del barrio que salen de la escuela. Además de la copa de leche, tienen un taller de informática y clases de apoyo escolar.

Julián se mostró esperanzado de volver a funcionar cuanto antes, por el bien de los chicos.

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