Hará huelga de hambre para frenar un desalojo
NEUQUÉN
Una mujer se encadenó frente a un juzgado de Junín de los Andes y amenaza con iniciar un huelga de hambre si no se frena un desalojo sobre el lote en el que vive, que está envuelto en disputas familiares.
Marcela Espinós viene de una familia conocida de la ciudad y en 2011 decidió ocupar el lote en el barrio Lonquimay que está a nombre de su bisabuelo, Ambrosio Espinós (en sucesión), donde construyó dos viviendas. Pero en el terreno, de 50 por 50 metros, no está sola. En una fracción está su prima segunda Adriana Pelletieri, quien desde 2004 construyó dos cabañas. Al principio, según la mujer, no había demasiados conflictos, hasta que a fines de 2015 recibió una orden de desalojo que hasta hoy no se pudo ejecutar.
“Ella (por Pelletieri) quiere quedarse con todo el lote y sacarnos. El juez (Andrés Luchino) actuó mal, omitió pruebas, impuestos y testimonios”, expresó a LM Neuquén la mujer, quien hasta ayer se disponía a pasar la noche encadenada frente al juzgado.
“Hace 6 años que estamos en el lugar, y por necesidad habitacional los herederos, que son mis abuelos, nos cedieron los derechos de esas tierras”. Marcela Espinós. Vecina de Junín de los Andes y ocupante de un vivienda
Hijos menores
La mujer tiene tres hijos, dos menores, de 2 y 14, y uno mayor, de 22. Vive con su pareja y, en el mismo lote, con la familia de su hermana, a quien se le quemó la vivienda hace unos días. Esa situación desencadenó en que la causa por usurpación, impulsada por Pelletieri, se moviera en el juzgado civil, activando el inminente desalojo.
Espinós está desde el sábado frente al juzgado y ayer desde las seis de la mañana. Espera una respuesta del juez Luchinoi, de lo contrario, amenazó con iniciar una huelga de hambre en el edificio.
“A nosotros nos ceden los derechos nuestros tíos, que son herederos. Nosotros abrimos la sucesión en 2011. Fue en el mismo tiempo en que nosotros ingresamos al lote. El juez fue parcial, dio vuelta todo el expediente, sacó todas nuestras pruebas y sacó de contexto las testimoniales”, indicó Espinós.
En 2015, cuando se resistió al desalojo, hubo más de 600 personas que la apoyaron, según sus palabras, ya que es una familia conocida en un pueblo chico.
Hasta ayer, Espinós no había sido atendida, según aseguró. Quiere un proceso de mediación y, además, activar la sucesión del terreno, porque hay otros herederos.


