Hay sólo tres chacras en el camino a Centenario
Adriano Calalesina
CENTENARIO
Centenario ya no huele a peras y manzanas en su ingreso por la Ruta 7. En los siete kilómetros que separan su ejido desde el ex peaje hasta la primera rotonda, los nuevos loteos y terrenos para empresas se comieron lo poco que quedaba de las chacras.
El proceso fue lento, pero la idea fue convertir en una suerte de “polo comercial” el tramo desde Neuquén hasta esta localidad. En el medio apareció Vaca Muerta, y no faltó la oportunidad para hacer negocios y ofrecer todo lo que pudiera servir a la industria petrolera.
La historia comenzó en 2012, cuando el Concejo Deliberante sancionó una ordenanza –la 6.271/12- que generó resistencia entre los productores. En ese momento, el Municipio entendió que unas 789 hectáreas rurales debían pasar a zona urbana. Eran viejas chacras amenazadas por la ciudad.
200 hectáreas hay en producción. De las 789 que pasaron a zona urbana, esa es la cantidad en la que aún se conservan –con dificultad- las peras y manzanas. Están dentro de la línea autorizada para lotear.
Pero el avance urbano en lo real no se dio de un día para el otro y la geografía fue cambiando a medida que se hicieron las inversiones. Hoy ya se instalan metalúrgicas, fábricas de aluminio, concesionarias de autos y hasta está la idea de construir un McDonald’s.
Según los datos que se manejan desde el Consorcio de Riego, encargado de dar el agua a las fincas, hoy sólo quedan tres chacras al costado de la Ruta 7, en la zona sur, con producción frutícola. Hace 20 años había unas 10 fincas en producción que con el tiempo entraron en crisis.
Por estos días, sólo las familias Lobrecich, Semenov y Sánchez tienen chacras en actividad o tercerizadas. El resto fueron ofrecidas a constructoras e inmobiliarias con fines de loteos, debido a que la zona perdió de a poco su interés por la producción.
13 nuevos barrios se autorizaron. Los datos son de 2015 y es en la zona loteable. Recién en la actualidad se pueden ver las construcciones en la zona. La mayoría, en el sector sur de Centenario.
Transformación
El cambio de paradigma comenzó mucho antes. Ya en 1999, los concejales de esa época autorizaron en forma excepcional dos emprendimientos de barrios cerrados: La Comarca y Los Olivos, que fueron el símbolo de casas donde vive un sector de clase media alta. De esa época que la ciudad se debate por el futuro de sus chacras, a pesar de que aún se conserva buena parte de ellas en todo el sector este, hacia el río Neuquén. Con dificultades, algunos chacareros independientes siguen con la actividad.
De noche, ingresar al ejido de la ciudad ya no se vive como entrar en una “boca de lobo”. Por el contrario, las luces de los nuevos loteos –aún vacíos- parecen decorar las antiguas chacras como una elegante bienvenida.
Lo nuevo
Polo de comercio “al paso”
A pesar de que la nueva ordenanza de “servicios turísticos, inmobiliarios y comerciales” era muy amplia para la radicación de rubros, hoy se puede ver que la franja al costado de la Ruta 7 se llenó de casas para alquiler y pequeñas empresas. Actualmente, todas están en construcción y hay muy pocas terminadas. En poco tiempo más, las chacras ya no serán el punto de unión entre Neuquén capital y Centenario, sino las empresas.
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