Hicieron la obra, pero dejaron una plaza destrozada

Vecinos del sector 99 Viviendas de Valentina Sur se quejan por el impacto que tuvieron los trabajos.

En lo que queda de la plaza Músicos Populares Argentinos, unas matas de pasto ralo y color verde apagado resisten a los embates del invierno. En esa reducida esquina del terreno, los niños del barrio 99 Viviendas volvieron a jugar ayer, luego de que se retirara el campamento de una obra de saneamiento que nos les permitía disfrutar del espacio. Los vecinos denuncian que los obreros dejaron árboles caídos, juegos rotos y una capa de tierra suelta en lugar del pasto que tanto les costó plantar.

“Yo entiendo que es una obra compleja y que tienen que excavar a mucha profundidad, pero ¿es necesario que dejen destrozos así?”, se quejó Olga Sena, integrante de la Asociación Teros del Sur, que trabaja en el barrio.

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Desde hace dos meses, los vecinos convivían con grandes máquinas amarillas, tubos de un metro de diámetro, baños químicos y hasta el humo de los asados que los propios obreros armaban sobre el preciado pasto de la plaza. “Tuvimos que hacer el reclamo ante Espacios Verdes de la Municipalidad y les dieron 24 horas para irse porque no estaban autorizados a usar la plaza como campamento”, remarcó Dante Sáenz, otro vecino del lugar.

Cada familia del barrio había plantado un árbol en la plaza Músicos Populares

En 48 horas, la empresa cumplió con el mandato, pero los vecinos aseguran que ahora nadie se hace cargo de las consecuencias. “Teníamos un árbol cada cuatro metros; nos dicen que los van a reponer pero ya no son los mismos árboles”, remarcó Sena. También se comprometieron a replantar el césped, pero no se hicieron cargo del aceite quemado que apareció sobre los bancos y las hamacas de otra plaza cercana, ni de levantar el cerco en la casa de Omar, otro vecino del barrio.

“Esta plaza la hicimos en un 60% con mano de obra de los propios vecinos, que pintamos los juegos”, dijo Sáenz. Ahora, les quedó un arco de fútbol torcido, cordones cuneta mordidos por las máquinas y una gruesa capa de tierra que amenaza con convertirse en un mar de barro la próxima vez que llueva.

--> Objetivo: menor impacto posible

Aunque no tuvieron comunicaciones con los vecinos, desde el EPAS explicaron que los daños responden a la magnitud de la obra. Sin embargo, aseguraron que está previsto no sólo afectar lo menos posible los árboles y las instalaciones de cada lugar sino reponer cada planta que deba ser removida.

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