Hipertensión felina, un mal en aumento

A partir de los siete años, los gatos comienzan a incrementar su riesgo de sufrir la enfermedad.

A partir de los siete años, los gatos comienzan a incrementar su riesgo de sufrir la hipertensión felina: el corazón se contrae y se dilata continuamente, bombeando la sangre a todos los puntos del organismo. Tanto en la contracción (sístole) como en la dilatación (diástole) la sangre ejerce una presión sobre las paredes de los vasos.

En los gatos, se considera hipertensión cuando los valores de presión arterial sobrepasan los 150/90 mm Hg. Igualmente, aunque sea tomada esa cifra de referencia, existen factores fisiológicos que influyen en el valor de la presión arterial (raza, sexo, edad, peso), por lo que la forma más segura de controlarlo es con la toma periódica de su tensión. El método más utilizado para medir la tensión es el Doppler, una técnica rápida y sencilla que no ocasiona ninguna molestia.

Graves problemas: La presión arterial prolongada puede afectar al corazón, a los ojos y al cerebro.

Ante una hipertensión, lo primero que se realiza son una serie de pruebas diagnósticas para determinar si se trata de una hipertensión primaria o secundaria. La primera, poco común, es la hipertensión que aparece sin estar relacionada con otras enfermedades, su causa está en el sistema vascular y los principales factores de riesgo son la edad, la obesidad y la falta de ejercicio. En cuanto a la hipertensión secundaria, la más frecuente, aparece como consecuencia de otra enfermedad o de tratamientos médicos. Las patologías que pueden cursar con hipertensión son insuficiencia renal crónica, hipertiroidismo, hipotiroidismo, diabetes y enfermedades hepáticas.

El aumento prolorgado de la presión arterial afecta principalmente a los ojos, el corazón, el cerebro y los riñones, y los problemas pueden ser graves: hemorragias intraoculares, degeneración y desprendimiento de retina, encefalopatía hipertensiva e insuficiencia renal.

Tratamiento, dieta y analisis. Por Sergio gómez (veterinario)

Si sospechás que tu gato sufre de hipertensión arterial deberías llevarlo al veterinario para que le realice los estudios necesarios y, en base a eso, lo medique. El tratamiento está apuntado a disminuir la presión arterial, para lo cual se pueden dar distintas drogas. Las utilizadas con mayor éxito son aquellas que bloquean los canales de calcio y los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina. En cuanto a la dieta se debe restringir el consumo de sodio, por lo que una de las cosas que no se le podrá dar es golosinas. Es importante investigar cuál es la causa de la hipertensión, ya que en el 80% de los casos se debe a una enfermedad de base, la cual debe también tratarse. Generalmente se la asocia con insuficiencia renal crónica, la cual se trata con fluidos endovenosos, y a enfermedades endocrinas como hipertiroidismo y diabetes.

Fuente:

¿Qué te pareció esta noticia?

Deja tu comentario


Lo Más Leído