Hizo una placita en una toma con cubiertas viejas

María dedica su tiempo a mejorar la vida del barrio.

Sofía Sandoval

ssandoval@lmneuquen.com.ar

Neuquén. Después del caserío más nuevo que se agolpa sobre la meseta cercana a Parque Industrial, una plaza sin nombre desafía el paisaje: un paraíso de juegos infantiles hechos con materiales reciclados que fue realizado por la creatividad de María y que hoy cuidan todos los vecinos del lugar.

El viento hace ondear con fuerza dos banderas en medio de la meseta: medio trapo celeste y blanco es el vestigio de un estandarte argentino, mientras que la bandera paraguaya flamea a su lado.

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“Las puse porque todos mis vecinos son de Paraguay”, dice María, la vecina que llegó hace un año y medio a esa nueva toma y decidió crear una plaza con juegos para los niños del sector.

“Vi que tiraban muchas cubiertas cerca de mi casa y las quise aprovechar”, explica mientras señala los autos, caballos, el aljibe y los personajes infantiles, como Spiderman o los minions, que supo construir con las cubiertas viejas de autos y camiones que rescató de la basura.

“Las ideas sobre las cosas que se pueden hacer con las cubiertas las saco de internet”, cuenta la solidaria mujer a LM Neuquén.

La propia María vive muy cerca de la placita improvisada, por lo que parece dormir con un solo ojo con tal de cuidar los juegos infantiles. “Cuando escucho un ruido, vengo a mirar, me da miedo que se roben el tobogán”, advierte. No le faltan razones, el vandalismo ha demostrado capacidad para arrasar con todo, sin distinción de las realizaciones concebidas a puro pulmón.

Aunque muchas veces se ocupa en solitario de limpiar los residuos y acomodar los juegos que se estropean, María asegura que sus propios vecinos colaboraron en la construcción de la plaza y hasta aportaron dinero para alquilar castillos inflables y festejar allí el pasado Día del Niño.

María siempre está pensando en las posibilidades de hacerle algunas mejoras a su placita. Hasta ahora, lo que se ve es fruto de su creatividad, ahínco y perseverancia, ya que no recibió ninguna ayuda del Estado para los arreglos.

El avance de las mejoras está limitado por la carencia de recursos de la fundadora. “Intenté poner árboles pero necesito otras herramientas porque el suelo es de piedra”, dice María y se entusiasma con la idea de cambiar las hamacas por otras más seguras y sumar un pasamanos. “En este terreno se instalaban casillas y los desalojaban, por eso se me ocurrió hacer una plaza”, explica la vecina, que ya pensó en un nombre para bautizarla el día que la reconozcan oficialmente: “Uniendo fronteras”.

La tierra es de propiedad fiscal

La placita de María se enclava en terrenos fiscales. La Provincia y la comuna le dijeron a la vecina que la construyó a puro entusiasmo y creatividad que por esa situación no se puede hacer efectiva la asistencia estatal. En la misma situación del espacio de recreación se hallan las casas de los vecinos

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