estadounidense, o del referéndum sobre el Brexit, la salida de Reino Unido de la Unión Europea (UE), la reina jamás da una entrevista. Nunca. Por lo que sus súbditos en realidad no saben lo que de verdad piensa.
En el pasado, este tipo de afrentas las habría pagado el responsable con sus huesos en prisión, pero hoy Buckingham se limita a presentar una queja. La reina es amable, pero tampoco tiene verdadero poder. ¿Es este el motivo por el que los británicos la quieren?
Por ejemplo, Mike O Neill, un jubilado de Londres que tiene que seguir haciendo trabajos de limpieza para llegar a fin de mes, dice con orgullo: "En lo profundo de mi corazón soy monárquico". Cuando se trata de la reina, todo son elogios.
El príncipe Felipe, "el marido de"
Era muy joven cuando conoció al que sería su marido, el príncipe Felipe, con el que lleva casada nada menos que 68 años.
De origen alemán, heredero de la dinastía Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg, la reina siempre dice que él es su apoyo, y él se ha quejado de su papel como "marido de". No obstante, son inseparables.
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