El área de Inteligencia de Irán anunció que detuvo a 17 ciudadanos iraníes que trabajaban como espías para la Agencia Central de Inteligencia (CIA) estadounidense y que algunos de ellos fueron condenados a muerte.
Ante la escalada de tensiones, los islámicos no le temen a Occidente. Tras la intercepción de un petrolero británico en el Estrecho de Ormuz, ahora las autoridades iraníes revelaron la aprehensión de 17 espías norteamericanos. Según detallaron los iraníes, estas personas habrían formado parte de una red de espionaje cibernético de Estados Unidos, que fue desmantelada hace algún tiempo. Desde el área de antiespionaje del Ministerio de Inteligencia de Irán afirmó en una rueda de prensa que aquellos que “habían colaborado consciente y deliberadamente (con la CIA)”, quienes buscaban obtener informaciones militares y nucleares de Teherán, fueron entregados al Poder Judicial y condenados a muerte o a “largas” penas de prisión.
Asimismo, indicaron que los sentenciados a la pena capital, de los que no ofrecieron una cifra exacta, fueron encontrados culpables de “corrupción en la tierra”, un cargo que la jurisprudencia islámica castiga generalmente con la horca. Algunos de los detenidos, “interactuaron con plena honestidad con la inteligencia iraní y se comprobó su arrepentimiento”.
De acuerdo a la información precisada, los 17 detenidos no estaban en contacto entre ellos sino que cada uno se comunicaba con un agente de la CIA. Todos ellos recopilaban “información clasificada”, y “habían sido entrenados sobre cómo establecer una comunicación segura”.
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