El clima en Neuquén

icon
28° Temp
30% Hum
La Mañana

Jairo, entre la emoción y la ovación

El cantante cautivó con su voz a una multitud, que anoche llegó al Parque Central para celebrar el 105 º Aniversario de la ciudad.
En casi más de dos horas, Jairo brilló con su cancionero, que tuvo su momento culminante al interpretar el Ave María a capella.

Neuquén > Hacía mucho que el gimnasio del Parque Central no se veía lleno. Y no era para menos. Porque anoche a hora de la celebración del 105 º Aniversario de la ciudad, Jairo abrió el fuego con los festejos, que se desarrollarán durante todo el fin de semana en diferentes puntos de la capital.
Desde las 21, el público lentamente se fue acercando a las inmediaciones del Parque Central, para encontrase con éste cordobés nacido en Cruz del Eje, para disfrutar en más de dos horas un show sin fisuras.
De camisa blanca, saco y pantalón negro, Jairo pisó el escenario a las 22.15 para iniciar su concierto con “Fuego de Animaná”, para después darle paso a “La pobrecita”.
Ante la mirada atenta de todo el público que se mantuvo de forma magnetizada, con el transcurrir de los minutos Jairo ratificó porque aún sigue siendo una de las voces más impecables y brillantes que tiene el género del folklore popular.
Es que en cada interpretación su voz cautiva y hace que todo permanezca en silencio, ya sea cuando lo hace acompañado por sus cinco músicos o sólo por algún instrumento de percusión.
En una de sus primeras intervenciones, Jairo agradeció la invitación a los festejos. “Quiero agradecer está invitación. Es un placer estar acá nuevamente. Ya estamos a vísperas nomás”, señaló el cantante.
Amable, respetuoso, su figura se mantuvo siempre en contacto con la asistencia, ya sea para recordar alguna anécdota o historia que tenga que ver con alguna canción o  experiencia personal. Justamente, luego de entonar “Córdoba va”, citó al gran Atahualpa Yupanqui para ofrecer “Yo tengo tantos hermanos”, una de las obras preferidas de la leyenda de nuestro cancionero popular.
Con una grilla de veintidós canciones, en la que no faltaron “Duerme negrito”, Ferroviario”, “La saeta”,  Jairo no se guardó nada, motivo por el cual la gente una y otra vez se levantó de su silla para ovacionarlo.
 Como suele suceder en cada cierre de su espectáculo, el “Ave María” a capella fue el momento más emotivo para decorar una noche de un artista que brindó calidad y calidez. La ciudad, agradecida.