Sin presupuesto y con chicos de la zona que no cobran una moneda pero sienten la camiseta. Que deben ganarse el mango en otros arduos trabajos. Sorteando adversidades y contratiempos deportivos y extrafutbolísticos. Lo de Independiente de Neuquén es más que meritorio y roza lo milagroso. Un equipo bien genuino que logró adjudicarse su zona en el Regional Amateur, jugará la final patagónica ante Jorge Newbery de Comodoro Rivadavia y está a solo dos partidos del ascenso Si pasa a los chubutenses lo espera Bolívar, el elenco financiado por Tinelli que tiene dinero y poder. Pero era será otra historia.
Es decir, aquel “proyecto lifunero” que comenzó hace un tiempo le está dando grandes réditos al tradicional elenco capitalino que en pocas semanas cumple 100 años de vida y quiere autoregalarse el ansiado regreso al Federal A. Apostó por un entrenador joven y capaz, Guillermo Doglioli, que ya se anotó en la historia del club al ganar la Copa Neuquén apenas llegó.
La mentalidad ganadora que le imprimió al Rojo el entrenador que vende artículos de limpieza, es una de las claves. El amor propio y el conmovedor compromiso de los jugadores hacen el resto. “El mensaje es que lo que cuesta vale y se disfruta más, lo fácil no tiene sentido. Hicimos muchos esfuerzos, nos pasó de todo pero estamos más fuertes que nunca”, reflexiona el DT.
El sábado el plantel estuvo casi un día varado porque se rompió el micro y llegó de madrugada a Bariloche, donde saltó al campo con poco descanso y goleó a Puerto Moreno. Pocos días después, selló la clasificación en casa frente a Cruz del Sur. El Rojo sigue camino rumbo al soñado ascenso. Pase lo que pase, Independiente ya ganó...


