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Julio llega con eclipse lunar que afectará de diferentes maneras

El evento astronómico tendrá lugar el día 5 del próximo mes, más precisamente a las 1:44 de Argentina.

A dos semanas del eclipse anular de Sol, otro fenómeno astronómico ocurrirá el próximo 5 de julio, más precisamente a las 1:44 de Argentina. Este evento movilizará el eje de Cáncer y Capricornio, es decir a quienes hayan nacido en días cercanos al 5 de julio o al 5 de enero. Se trata de un eclipse de luna, los cuales usualmente marca situaciones culminantes. También se manifiestan momentos de alteración, desorden, desconcierto o confusión, cierto sentimiento teñido de nostalgia o pesimismo por cosas de la vida que uno siente que está dejando atrás. Y ocurre que lo que puede parecer ser en realidad no es.

El primer aspecto que hace la Luna cuando sale del eclipse es una conjunción con un Júpiter en caída que en general es perjudicial por su costado excesivo, además, está conjunto con Plutón. Esa combinación reviste tintes de fanatismo, gracias a Plutón que le confiere un talante ambicioso, visceral y poco racional.

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El eclipse ocurre con Mercurio retrógrado en cuadratura a Marte, por lo cual, además de sincronizar con inclemencias climáticas, quienes se vean afectados por el eclipse, tendrán que cuidar mucho las palabras, especialmente aquellas que se clavan como un cuchillo, hacen doler, o lastiman. Mercurio se encuentra emplazado en el emocional Cáncer y será quien esta vez sufrirá los embates de Marte. La figura del eclipse se encuentra fuertemente influida por un Saturno en Capricornio, ya retrógrado, por lo cual tendrá una expresión triste, restrictiva y de escasez. La Luna eclipsada en el signo de su exilio marca sufrimiento emociona, tendencia a la melancolía y la soledad.

¿Cuánto tiempo duran los efectos de un eclipse?

Consideramos que los eclipses afectan un determinado punto y su opuesto y, en el caso de estar afectado dicho eclipse por malos aspectos, también los consideraremos como puntos sensibilizados por el fenómeno celeste. En general, el efecto de un eclipse no se nota solamente en el momento de producirse: ya desde la antigüedad se consideraba que un eclipse tenía vigencia hasta producirse el siguiente de la misma clase, por lo que probablemente también notaremos sus efectos cuando un planeta “activador” (generalmente Marte o cualquier planeta rápido que transite por el punto del eclipse movilizando los puntos sensibilizados) toque el punto del eclipse, es por esa razón que, en ocasiones, los eclipses parecen no provocar nada hasta un tiempo después.

Los eclipses sincronizan con el mal clima, “corrupciones en la atmósfera”, con terremotos, con erupciones volcánicas y, muchas veces, con accidentes donde intervienen gran número de personas. Por esa razón es conveniente que, durante los eclipses y su “tiempo de acción”, se eviten las aglomeraciones de personas y los lugares muy concurridos. Las reglas de la tradición astrológica aconsejan no comenzar nada en momentos de eclipse porque lo que se comience no funcionará en la forma esperada. Por eso, es mejor no considerar nuevos proyectos en tiempos de eclipse, no hacer propuestas ni tomar decisiones trascendentes. Si alguien viene con un ofrecimiento, habrá que considerarlo cuidadosamente y después de observarlo en todo sentido, proceder y conservar un estado de ánimo ecuánime y templado, ya que los eclipses tienden a asociarse con tiempos de confusión y poca claridad.

¿En qué se diferencian los eclipses de sol y los de luna?

El Sol y la Luna se corresponden con factores conscientes e inconscientes respectivamente; al opacarse u oscurecerse en un eclipse generan, en cada caso, un conflicto que provoca una movilización: la crisis en cuestión puede tener que ver con un reordenamiento, una renovación o asuntos en la vida que requieran mayor atención y energía.

Un eclipse de Sol puede simbolizar la desaparición momentánea de nuestro potencial interior, sentimos ausencia de poder personal, de voluntad, de capacidad visualizar metas personales; en cambio, un eclipse lunar nos fuerza a comprobar nuestro pasado (Luna) a la luz de la experiencia actual y puede relacionarse con confusión y momentos particularmente propicios para esconder, ocultar, fomentar o expandir "sombras" de manifestación emocional.

Para la astrología, el Sol es el dador de vida y energía; su oscurecimiento en el cielo -aunque sea por una pequeña porción de tiempo como sucede en un eclipse- es una señal de ausencia de las mismas. Existe una comprobada interacción entre los eclipses y una desvitalización, por esa, razón cuando nos afectan los eclipses de Sol, podemos sentirnos más cansados, estresados, fatigados o abatidos.

Durante los eclipses de Luna, nuestras emociones y sentimientos pueden verse alteradas. Es recomendable durante ese tiempo estar muy en contacto con nuestro Ser interno, practicando actividades que se relacionen con la meditación, reflexión e introspección, aprovechando la oportunidad para percibir nuestros condicionamientos y ataduras con el fin de elaborarlos y reorientar de esta manera nuestro camino explorando nuevas posibilidades.

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