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La abogada que se hace fuerte en el mundo del fitness

A los 42 años, la neuquina Romina Reggiani se destaca en esta disciplina.

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Pablo Montanaro

montanarop@lmneuquen.com.ar

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Neuquén.- “Sacrificio es estar ocho horas trabajando en una oficina”, aclara Romina Reggiani mientras comienza una de sus rutinas en uno de los aparatos del gimnasio. Allí asiste todos los días por más de una hora, lo que le permite mantener el excelente tono muscular de su cuerpo, que despliega en las competencias de bikini fitness, donde participa desde hace un poco más de dos años.

Esta abogada de 42 años y madre de dos hijos es una de las mujeres neuquinas que se destacan en esa disciplina deportiva, proveniente del fisicoculturismo pero que, sobre todo, conserva las líneas femeninas.

Desde chica le gustó la competencia porque eso la motiva. “Practicaba natación y competía. Si hacía bicicleta también competía. Me parece que la competencia es una motivación especial y sin un objetivo es difícil hacer las cosas bien. Competir es tener un objetivo”, explica.

Siente fascinación por los cuerpos bien trabajados, “musculados” como define. Cuando empezó con el fitness tuvo que aumentar de peso. “Fue todo un proceso porque yo era flaca y tuve que generar alrededor de nueve kilos más”.

Durante todo 2014, Romina se entregó a la guía de un entrenador con la finalidad de empezar a competir al año siguiente. “Siempre fui de ir al gimnasio, pero como no veía grandes resultados decidí asesorarme con personas que están en el ámbito del fisicoculturismo, así que arranqué con el entrenamiento, a comer bien, hacer dietas, tomar suplementos, proteínas y de a poco empecé a notar los resultados y decidí competir”, describe.

En todo caso, lo que se destaca en Romina es la perseverancia, la rutina y la disciplina con la que afronta cada día el entrenamiento y la nutrición alta en proteínas. Descarta que todo esto tenga que ver con la obsesión sino con una forma de organización.

“Entreno de lunes a viernes en el gimnasio, una hora rodos los días. El sábado hago aeróbico y el domingo se descansa. Si estoy cerca de una competencia incorporo más musculación, pero depende cómo voy llegando”, explica.

Afirma que la rutina y la disciplina son fundamentales para sostenerse en este ámbito. “Y sobre todo las dietas”, agrega Romina, que carga en su bolso distintos tuppers con comida. Ella misma se prepara las viandas y cuenta que cuando termina de entrenar se sube al auto y saca del bolso el tupper con la comida de la tarde.

“Son seis comidas diarias, siempre incorporando proteínas en cada una y mucha agua, cuatro litros diarios como mínimo”, subraya. Pero aclara con una sonrisa que el domingo “no falta un asado, pizzas o pastas y un helado para el lunes arrancar de nuevo”.

Descarta que la mujer que compite en fitness tenga una fuerte relación con el espejo. “Cuento con un entrenador (José Ponse Muiño) que me dice cómo estoy. No me miro en el espejo porque en las competencias el espejo no lo tenés. Si entrenás bien y seguís una dieta, todo eso se ve arriba del escenario. Es una disciplina muy egocéntrica, narcisista, pero hay que tener un equilibrio. No todo pasa por el espejo”, concluye.

Una conjugación de estética y belleza

En las competencias de bikini fitness el jurado evalúa “la tonificación del cuerpo, las formas femeninas, los movimientos, el pelo, el maquillaje, la malla”, explica Romina Reggiani, quien en septiembre salió cuarta representando a la Argentina (seleccionaron a las mejores atletas del país) en la final del Campeonato Sudamericano de Bikini Fitness para talla más de 1,72 metros realizada en Costa Salguero en Buenos Aires.

"Es una disciplina muy egocéntrica, narcisista. Hay que mantener un equilibrio. No todo pasa por el espejo”.

"Somos como los Pumas entrenando. Pero en las pasarelas caminamos luciendo nuestra estética y belleza”.Romina Reggiani. Atleta de bikini fitness

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