La amenaza de los alimentos procesados con carga de sodio

Un problema que va más allá de la sal: ¡ojo con lo que consumís!

El sodio es un mineral que el cuerpo necesita en pequeñas cantidades para funcionar adecuadamente. Interviene en funciones de los nervios y músculos, y ayuda a mantener en equilibrio los líquidos del cuerpo. Su consumo en exceso eleva la presión arterial, y en la Argentina causa el 62% de los accidentes cerebrovasculares y el 42% de las enfermedades coronarias, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La creencia general indica que la sal es el único o el más significativo portador de sodio. Sin embargo, representa únicamente el 25% del que se consume en el día. El restante proviene de otros alimentos que lo tienen naturalmente como la leche, los quesos y algunos cortes de carne, y en embutidos, snacks, aceitunas y panificados que utilizan el sodio como conservador o potenciador de sabor.

De acuerdo con las recomendaciones globales de la OMS y los últimos consensos de las sociedades, se debe insistir en la adquisición de ciertos hábitos de vida saludables, tanto para prevenir como para manejar a largo plazo la hipertensión arterial. El consumo de sodio, por ejemplo, es uno de ellos.

A pesar de que la OMS recomienda consumir entre 3 y 6 gramos de sal por día, los argentinos consumen alrededor de 12. En este contexto, en nuestro país, los estudios demuestran que aproximadamente el 35% de las personas son hipertensas (uno de cada dos mayores de 50 años), aunque en general sólo la mitad está enterada de la situación.

“Resulta de vital importancia controlar el consumo voluntario de sal, así como el del sodio oculto en los alimentos, ya que la mayoría del sodio que se consume proviene de los alimentos procesados o industrializados (entre el 65 y 70 por ciento). Actualmente, gracias a la información presente en las etiquetas nutricionales de los alimentos envasados, se pueden discriminar los de alto y los de bajo contenido de sodio. Incluso el agua tiene sodio, y también el mercado ofrece aguas con alto y con bajo contenido de sodio, por lo que es recomendable reducir los niveles ingeridos en todos los alimentos y bebidas, para reducir la carga total de sodio consumida a corto, mediano y largo plazo”, explicó el médico especialista en medicina interna y cardiología Sebastián Obregón.

Los argentinos consumen cerca de 12 gramos de sal por día. Lo recomendado por la OMS es entre 3 y 6.

El tratado para reducir el sodio en nuestro país

En la Argentina, en octubre de 2011 se firmó un convenio en el marco de la reducción voluntaria de sodio entre la Coordinadora de la Industria de Productos Alimenticios (Copal), el Ministerio de Salud y el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación. El objetivo era disminuir el consumo de sal de la población, , a través de distintos instrumentos, para reducir la carga sanitaria que representan las enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares y renales. “Las metas de este tratado promueven la reducción progresiva del consumo de sal a partir de un trabajo de articulación entre el Estado y la industria de alimentos para que, en el año 2020, se pueda alcanzar un promedio de consumo de cinco gramos por persona, de acuerdo a las recomendaciones de la OMS”, explicó la ingeniera en alimentos Norma Vázquez. Y agregó: “El desafío es desarrollar alternativas naturales que mantengan la sanidad”.

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