Además, incorporó el uso de bombas de riego, traídas desde Europa para sacar el agua del río Limay y proyectarlas en los canales y acequias.
Los curiosos que se acerquen podrán ver plasmada toda su obra en fotografías, que están colgadas en las paredes y que se obtuvieron gracias a la recopilación de datos del Banco de la Memoria que se hizo de ese tiempo.
El creador de la localidad, junto con sus hermanos, adquirió por el año 1908 13 mil hectáreas ubicadas en la zona de la Confluencia. Guiados por una ilusión de desarrollo, impulsaron las primeras obras, transformando el entorno árido en un valle de tierras fértiles.
Las instituciones educativas que deseen visitar lo que fue el hogar de los hermanos Plottier tienen que elevar una nota dirigida al intendente Andrés Peressini.
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