El clima en Neuquén

icon
29° Temp
30% Hum
La Mañana Opinión

La crisis del crudo, la nueva luz de esperanza del gas y la teoría de los astros alineados

Como en la Selección, sobre Vaca Muerta pesa la abundancia, dicen algunos. Tener mucho parece impedir sostener los objetivos centrales.

Editor +e

Es verdad: Vaca Muerta sabe de un par de crisis previas. Al menos crisis a la usanza argentina. Esa costumbre cíclica que suele ser parte de los dilemas centrales a la hora de buscar la confianza entre quienes definen hacia dónde se inclina la balanza de la llegada de miles de millones de dólares. Los últimos diez días ofrecen un fresco, una imagen de la suma de todos los males y las posibilidades. “Vaca Muerta, lo que pasa con el desarrollo, se parece a la selección argentina”. La frase proviene de un hombre con muchos años en la industria, generoso en compartir conocimiento y comprometido con los debates del presente y el futuro, de las oportunidades que encierra para el país la industria no convencional.

Se refería al supuesto problema de la abundancia, esa tesis en la que a veces dan ganas de creer a la hora de calibrar los problemas centrales del país, que no por carente de fundamento científico, deja de ofrecer su cuota de verdad.

Es así: a Vaca Muerta le pasaría lo que a aquella selección de Messi, Masche y Cía. Aquello de tener mucho, una proliferación de astros que, al fin y al cabo, son parte de ese mismo final, uno de éxito a mitad de camino, o de fracaso, con regusto a todo lo que puede ser pero no es, ese tango de los tristes tantas veces mascullado frente a la tele.

Dan ganas de pensar que algo de eso sobrevuela Vaca Muerta. Las oscilaciones en el shale tienen antecedentes. En parte se los impone la geopolítica. Pero la velocidad luz de la macro y el frente interno aportan una aceleración adicional. En 2016 fue la crisis del crudo. El shale venía creciendo y alimentando expectativas. Estaba el recurso, empezaban a achicar los costos, despuntaban los primeros pozos de rama horizontal, ese cambio de paradigma dentro de otro cambio de paradigma. Pero se cayó el Brent. 1400 petroleros con telegramas. 60.000 personas en las calles de Comodoro.

Sin embargo, en Neuquén, de la mano de la reedición del subsidio al gas, se abrió la puerta del, claro, shale gas. Pasó en seis meses. Algo así como un borrón y cuenta nueva momentáneo, en el que el país comenzó a calibrar de mejor modo todo lo que había (¡que hay!) en Neuquén. Es, en parte, la era del sueño en grande. De la confirmación y de pensar en la apertura de mercados. Fue ver más claramente la pata exportadora para el gas neuquino, hoy una realidad. Ese modo crucero duró lo que podía en virtud de las decisiones macroeconómicas. Otro ciclo veloz. El de endeudamiento feroz, que trajo la tijera del FMI al subsidio, que había generado nuevos jugadores en el sector, como Tecpetrol en Fortín de Piedra.

Un precio del gas interno a la baja, la necesidad de mercados y un frente exportador por afianzarse, entre otras muchas variables, terminaron trayendo a escena otra vez al crudo como la gallina de los huevos de oro. Es la foto de finales de 2018. El precio internacional “cerraba” y la curva de conocimiento sumaba. Todo iba viento en popa. Las estimaciones más conservadoras, calculadas casi a la baja, prefiguraban un aumento del 15% de producción anual. Pero, otra vez, pasaron cosas. La falta de financiamiento, la inflación y las PASO dejaron un gobierno debilitado y un candidato empoderado. Esa indefinición cruenta que trae a colación una vez más el rol central de la política, en lo bueno y en lo malo.

El DNU 566 y ese cambio de condiciones que genera una de las paradojas más grandes de la última historia política del país: una en la que un gobierno que casi itineraba entre la Casa Rosada y Loma Campana, se hace una zancadilla, dañando un bastión productivo central como el shale. Ese nubarrón por el que se filtra un rayito de sol, el del enorme potencial del shale gas, y una misión del gobierno y empresarios chilenos que saben lo que hay pero miran de reojo el paguediós de antaño con el suministro cortado. El ying (la crisis del crudo) y el yang (la chance a seguir construyendo del gas). Todo muy rápido. Todo por hacerse. Todo por cumplirse. Los mismos acuerdos por sostener, las mismas puertas abiertas y a seguir abriendo. Ojalá que también, de una vez por todas, en Vaca Muerta los astros se terminen alineando.

Te puede interesar...

Noticias relacionadas