La crisis les llegó a los comerciantes callejeros

Las ventas "sólo alcanzan para sobrevivir", cuenta un vendedor histórico en línea con sus pares del Bajo.

Natalí Ruiz de Galarreta

regionales@lmneuquen.com.ar

Pedro Figueredo es un santafesino afincado en Neuquén que hace veinte años trabaja en la calle, en la esquina de Bartolomé Mitre y Corrientes, vendiendo aquellos pequeños artículos que los consumidores prefieren según la temporada. Sus ventas han caído significativamente en los últimos meses, le cuenta a LM Neuquén en su lugar de trabajo, del que no se movió en enero por vacaciones ni para ir a ganarse unos pesos más de los que recauda habitualmente en el centro neuquino en algún lugar más concurrido por el turismo.

La merma de las ventas en el centro de la ciudad a la que refiere Figueredo fue corroborada por otros comerciantes callejeros del Bajo entrevistados para esta crónica.

Entre pomadas para dolores musculares y shorts estampados con flores tropicales colgados de un carrito con un toldo como techo, Figueredo advierte, con el tono amable que lo distingue, que el trabajo que realiza hoy le sirve para “sobrevivir” y nada más.

“No se está vendiendo como en los años anteriores ni como hace unos meses. Han bajado mucho las ventas. Uno siempre va tratando de tener lo que está de moda en cada temporada, la mercadería que sé que tendrá salida; por ejemplo, el próximo mes ya empiezo a vender mochilas. Pero está duro”, lamenta el comerciante.

Metalúrgico de profesión, Pedro arrancó vendiendo en la calle primero alfajores y luego cuadros. Transformó al comercio callejero en su modo de vida, tras quedarse sin trabajo en una pequeña fábrica que funcionaba en el barrio Confluencia. Hace tanto tiempo que está en la calle que ya lo conocen todos en su segundo oficio, se jacta orgulloso.

“Cuando llegué, acá estaba la terminal y era otro ritmo de vida”, se deja ganar por la nostalgia. “En ese tiempo había mucha más gente que nos compraba. Hoy es otra cosa”, agrega.

Sobre el presente remarca: “Ahora nos controla la Municipalidad, que siempre nos pide que no vendamos lo mismo que el comercio que tenemos enfrente; que tratemos de respetar y estar bien con el vecino. Mientras uno respete su cuadra, el trabajo es bueno, pese a que está más duro últimamente”.

Comerciantes callejeros de la zona atribuyen la baja de las ventas a la época de vacaciones de muchos vecinos, a los gastos abundantes en las compras que realizaron en la previa de las fiestas y, especialmente, a que el bolsillo está más flaco que hace tan sólo unos años.

Hay menos ambulantes

Las calles de la zona comercial predilecta en la ciudad se encuentra más vacías que de costumbre. Muchos vendedores ambulantes, aquellos que no están atados a tasas municipales, puestos designados, ni controles aprovechan los meses cuando gran parte de los neuquinos se toman vacaciones, y los siguen hasta sus lugares de descanso. Dicen que muchos ambulantes neuquinos rumbearon hacia Las Grutas, en la costa rionegrina, a la caza de turistas.

Luis Cornier, un vendedor que ofrece su mercadería sobre Láinez y Sarmiento, confirma: “No hay tantos vendedores porque muchos aprovechan que estos meses están muertos y se van, muchos arrancan para Las Grutas y otros aprovechan donde haya más chance de venta”.

Desde otro diminuto comercio a la intemperie sobre Perito Moreno y la Avenida Olascoaga, concluyen que los vendedores que están registrados son los que se quedan a trabajar durante todo el año en la ciudad, y que son los ambulantes aquellos que, hasta que comience marzo, no se ven tan seguido por el centro.

Vendedor callejeros

41 puestos de venta callejera hay en el centro de la ciudad.

El número fue revelado por un sondeo de Acipan, que lleva un control periódico de las ventas callejeras en Neuquén.

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