La era de un PJ sin Parrilli

El PJ neuquino le encontró la vuelta y empezó a rearmarse, a pesar de algunas tensiones internas. Darío Martínez y Javier Bertoldi conducen el partido y serán los responsables (o tal vez no) de sacar al justicialismo de ese cómodo lugar detrás del poder de turno que es el MPN. El sábado sesionó el Congreso Provincial y si bien hubo una amplia coincidencia en ir a fondo contra las políticas del macrismo, la estrategia electoral aún es difusa y está en pleno debate. Se sabe que el PJ no va a resignar lugares y que conducirá cualquier tipo de “frente amplio”. El sector representado por el secretario de la Presidencia, Oscar Parrilli, quedó en el medio de estas tensiones. En el fondo, no les quieren cerrar la puerta a los militantes kirchneristas que tiene el Frente Neuquino, espacio que comanda Ramón Rioseco. Es que representan el 18%, un caudal nada despreciable para la oposición. El debate de fondo de por qué la oposición no está unida es tan aburrido como predecible. Más por cuestiones personales que políticas. Un analista del PJ neuquino de experiencia lo grafica bien: “Acá no importa la ideología, sino los tres o cuatro cargos legislativos que hay para ocupar, la sábana es corta”. El rol del peronismo en estos días es de plena campaña y resistencia al modelo nacional. Muy distinto de la etapa que le tocó a Parrilli, que era el armador oficial y decidía la vida y la muerte de los candidatos y del dinero que se bajaba a los municipios para hacer gestiones, como Centenario, San Martín de los Andes y Junín de los Andes. Pero como la política implica despegarse de las paternidades, nace hoy un nuevo peronismo al calor de la crisis macrista. Un movimiento que se verá si puede tener vuelo sin el MPN como sombra.

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