La flecha del tiempo fluyó en la dirección contraria
En nuestra experiencia cotidiana el tiempo transcurre, siempre, en una única dirección: desde el presente hacia el futuro. La materia envejece y se corrompe, los niños crecen y los adultos se hacen viejos. Pero un grupo de especialistas de Brasil logró patear el tablero e hizo que el tiempo fluya de adelante hacia atrás.
Desde hace décadas, los científicos se preguntan si el universo “debe” por fuerza avanzar y desarrollarse en esa única dirección. ¿Por qué no al revés? Sobre todo teniendo en cuenta que, en el mundo de las partículas subatómicas, esas de las que todo está hecho, las leyes de la física son simétricas con respecto al tiempo. Es al pasar al nivel macroscópico cuando todo parece “elegir” moverse únicamente hacia el futuro. El físico Arthur Eddington bautizó esta situación, a principios del siglo pasado, como “la flecha del tiempo”.
La razón por la que esta flecha apunta siempre en una dirección, pero no en la otra, es uno de los mayores rompecabezas científicos de todos los tiempos. Y la respuesta clásica para que las cosas sean así es que la flecha del tiempo se desprende de la segunda ley de la termodinámica, que establece que la entropía, o el desorden, siempre aumenta dentro de un sistema cerrado. Otra razón importante para que las cosas funcionen tal y como vemos son las condiciones iniciales del sistema. Y por motivos que aún escapan a nuestra comprensión, el universo primitivo estaba muy caliente y su energía se distribuía uniformemente por todas partes, lo cual es un estado de baja entropía en un sistema dominado por la gravedad. Con el paso del tiempo, en efecto, la entropía del universo no dejó de aumentar, y eso es lo que determina la dirección de la flecha del tiempo.
Ahora, un equipo internacional de investigadores liderado por Kaonan Micadei, físico en la Universidad Federal ABC, en Brasil, se preguntó qué sucedería al modificar las condiciones iniciales de un sistema cerrado. Es decir, si el estado inicial de un sistema determina la dirección de la flecha del tiempo, ¿sería posible crear, aquí en la Tierra, sistemas cerrados cuyas condiciones iniciales obliguen a la flecha del tiempo a apuntar en la dirección opuesta? Si la respuesta fuera afirmativa, dentro de ese sistema los huevos fritos podrían “desfreirse” de forma espontánea y el calor podría fluir de los objetos más fríos a los más calientes. Y la respuesta es que sí. Micadei y su equipo, en efecto, lograron por primera vez construir un sistema de estas características: en su experimento, la flecha del tiempo apunta en dirección contraria, permitiendo a los investigadores comprobar cómo un objeto frío es capaz de aportar calor a otro más caliente, algo impensable en nuestra realidad cotidiana. El trabajo abre las puertas al desarrollo de toda una nueva generación de dispositivos en los que el tiempo se mueve hacia atrás en lugar de hacia delante.
La investigación, por supuesto, no nos permitirá emprender un viaje al pasado para ver dinosaurios, pero sí podría decirnos por qué nuestro universo está “atrapado” en una calle de un solo sentido.
Copérnico
Un proyecto para vigilar la Tierra
Las emisiones mundiales de dióxido de carbono no paran de crecer, los glaciares aceleraron su deshielo y múltiples desastres naturales azotan cada año países de todo el mundo. Para frenar estas catástrofes y controlar todo lo que pasa en el planeta, la Unión Europea impulsó Copérnico, el programa de observación de la Tierra más ambicioso de la historia, que recogerá datos útiles a través de satélites y sensores.
Te puede interesar...









