La gran crónica sobre el Ángel

Cuando mató al primer hombre, Robledo Puch ya se había aniquilado a sí mismo”, escribió con enorme certeza el escritor y periodista Osvaldo Soriano sobre el mayor asesino múltiple de la historia criminal del país, que en 1973 con sólo 20 años fue condenado a cadena perpetua y cuya vida marcada por el crimen fue trasladada al cine de la mano de Luis Ortega, en una película que en apenas cuatro días convocó a 400 mil espectadores y se convirtió en todo un éxito.

Mucho antes de que el cineasta del clan Ortega pensara en el Ángel de la muerte, que lleva 17 mil días tras las rejas (es decir, 46 años y medio) y que el periodista Rodolfo Palacios lo entrevistara en su celda del penal de Sierra Chica para su libro, en el verano de 1972, en medio de la conmoción por los asesinatos y robos, Soriano dejó de desperdiciar su talento en la sección Deportes del diario La Opinión para escribir unas crónicas estremecedoras donde relata con precisión la vida, la crueldad y la caída de ese joven que tocaba Mozart y Bach en el piano (donde guardaba revólveres y el dinero de sus delitos) y cargaba en sus espaldas once asesinatos, diecisiete robos y violaciones. “Un joven de 20 años no puede vivir sin plata y sin coche”, señaló Soriano que había dicho aquel joven de rostro angelical, quien tuvo todo lo que deseaba: dinero, autos y peligro, pero para lograrlo tuvo que matar una y otra vez, y eso “lo envolvió hasta devorarlo”. El texto de Soriano en clave de novela testimonial está incluido en su libro Artistas, locos y criminales. Lo destacable es que ubicó al personaje en el contexto de la sociedad de los años 70 y mostró a la persona detrás de los crímenes, por los que nunca se arrepintió ni pidió perdón.

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