La guerra en la red del pajarito
Se sabe que las campañas políticas siempre son “calientes” y que en épocas preelectorales hay una suerte de vale todo con tal de buscar el voto para uno y otro candidato. Sin embargo, desde que las redes sociales se convirtieron en el gran termómetro de esa febril contienda, todo cambió. Es más, seguirá cambiando. Es cuestión de saber si es para bien o para mal.
Twitter se convirtió en estos días en una zona de trincheras donde todos los usuarios disparan a discreción contra cualquier otro que tenga una posición política distinta.
No es algo propio de un partido. Todos por igual desde la izquierda hasta la derecha se encargan a toda hora de opinar, criticar y -en menor medida- de informar.
Podría decirse que es algo normal en época de elecciones. Lo que llama la atención es el nivel de violencia que se observa en la gran mayoría de los usuarios de esta red, aunque los cruces más fuertes casi siempre terminan en un bloqueo o en el pedido de mediación a la misma empresa cuando alguien considera que otro tuvo insultos agraviantes, xenófobos o descalificadores. Ahora, la gran pregunta es si toda esa efervescencia cargada de violencia tiene un impacto considerable en la opinión de las masas. Los especialistas estiman que es mínimo. En el caso de Twitter, sostienen que es un círculo mucho más minoritario y minúsculo de lo que la gente cree y que se trata de un micromundo en el que habitan políticos, periodistas y tan solo el 3 por ciento de la población, aproximadamente.
¿Vale la pena entonces mantener estas intervenciones tan virulentas, teniendo en cuenta que el buscado impacto es mínimo?
Cada usuario tendrá su opinión al respecto. Mientras tanto, la guerra sigue.
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