El lugar donde funcionó la Radio LU5 por mucho tiempo fue una casa de familia. Antes de ser albergar los estudios de radio había sido el hogar de muchas otras familias y, mucho tiempo después, continuó siendo una casa de familia, pero de la familia de la radio. Con el aniversario número 76 de la emisora, advienen a nuestra memoria muchísimas historias que hemos podido rescatar como testimonio del recuerdo de un edificio, que hoy forma parte de la memoria emotiva de todo Neuquén.
Las primeras tentativas para poner en funcionamiento la emisora se dieron a inicio de la década del treinta. Mientras el mundo occidental estaba atravesado por el horror de la Segunda Guerra Mundial, nuestro país se veía afectado por una crisis económica que tenía como una de sus causas el conflicto bélico y generaba como consecuencia dificultades para acceder a los insumos y materiales para poder empezar a transmitir. Es este contexto de guerras, crisis económicas y surgimiento de un nuevo gobierno en nuestro país en el que nace nuestra entrañable emisora.
La historiadora Vicky Chávez relata en sus crónicas los eventos épicos del mítico origen:
“La inauguración oficial de LU5 Radio Neuquén tuvo lugar un el 10 de abril de 1945 y se transmitió desde el Hotel Confluencia (dónde hoy se encuentra la casa matriz del Banco Provincia del Neuquén entre la esquina de Avenida Argentina e Independencia) comenzando a formar parte de la Red Argentina de Emisoras Splendid, a través de aquella primera transmisión en cadena”.
Los estudios de la radio se mudaron un tiempo después a la esquina de las calles Alberdi y Santa Fe para funcionar allí por muchos años e ir convirtiéndose en la “La Casa de LU5”. Vicky Chávez, reconstruyó a partir de testimonios orales los albores de la emisora, dado que no han quedado prácticamente muchos registros escritos.
La historia del inmueble:
“Nuestra emisora tuvo su sede durante 67 años en la esa esquina. El inmueble, que tenía un parral porque era casa de familia, pertenecía a Don Guerro Crespo, un vecino de esta ciudad que vivía sobre la calle Santa Fe, pegado a la radio. Tiempo después la casa fue vendida al Dr. Rafael Vitale hasta que en 1948 la adquirió don Federico Koenig, que era de origen alemán pero nacido en Francia
Marga, la hija de Don Koening, contó en alguna oportunidad que no se mudaron allí como tenían previsto, por lo que continuaron alquilando la propiedad a la emisora. En efecto, al congelar Perón los alquileres, don Federico no se vio favorecido porque no podía disponer de la propiedad, por lo que continuó en locación”
Raúl Valladares, histórico locutor y conductor de la emisora que llegó a la radio en 1961 por una suplencia para convertirse después en una de las voces destacadas de LU5 nos comentó:
“En la parte trasera de la vieja casa vivió durante muchos años con su familia, el señor Noccioli, uno de los directivos de la emisora hasta el golpe militar del año 1976. La radio fue intervenida por las autoridades militares, quienes desalojaron al antiguo director de la emisora y pusieron en su lugar a un interventor que alquilaba una vivienda frente al domicilio de la radio y desde dónde se cruzaba imprevistamente, para sancionar a los empleados que a su juicio incurrían en una transgresión ya se tratara de locutores, operadores o personal de planta”.
La casa tenía el estilo de las casas familiares de los años treinta y siempre conservó su encanto de jardines en el frente y añosos pinos que formaron, incluso mucho tiempo después de haber sido removido, parte del recuerdo indeleble de aquel sitio mágico en cuyo interior “sucedía la radio”
Carmen San Martín, la locutora que se ganó el título de “La Señora Radio”, aportó a su vez sus más entrañables recuerdos de la casa:
“La casita de LU5 de Alberdi y Santa Fe está dentro de mis mejores recuerdos, de mis mejores años aquí en Neuquén. Llegué con muchas ilusiones una mañana de febrero de hace ya muchos años a los estudios de la radio, a aquella casita que a pesar de manifestar el paso del tiempo tenía esa calidez, tenía tanta armonía, tanta buena onda y tanta energía que las paredes eran lo que menos importaba porque lo mejor era lo que había adentro.
Una casita que con el tiempo fue acusando achaques en su estructura, un recuerdo muy gracioso eran los días de lluvia cuando el agua se filtraba desde los techos y había que poner trapos, ollas y cuanto se pudiera para contener las goteras y no se inundara la sala. Entrañables recuerdos de esa casa, de sus pinos, de esa esquina por la que circularon tanta gente que circuló por esa radio, de artistas, políticos, personas que iban a pedir alguna ayuda o que les pasen algún aviso. Los chicos que cuando era la época del sorteo del servicio militar iba a fijar en los padrones que se ponían allí para que pudieran consultar a quién les había tocado o quién se había salvado o si les había tocado Marina o Tierra o Aeronáutica. Tantos bellos recuerdos, era la casa de todos”.
La historia de la casa se reparte en cientos de testimonios. Según cuenta Chávez, Osvaldo Arabarco, que fue locutor en aquel edificio de Alberdi 189 y ademásel Jefe de programación, recibió en el 1978 la visita del primer director de la radio Germán Zan, que puso en sus manos una serie documentos que contenían la historia de los primeros años de la emisora.
Sin embargo, la historia de la casa se compone más bien de las anécdotas y las vivencias de quienes pasaron por ella. Tal como lo recuerda el Negro Sosa, uno de los más queridos conductores radiales.
“La primer gran modificación de la casa después de los años setenta es el pasillo que se construye entre la sala de control central y lo que fue originalmente el auditórium o estudio grande, que hasta el último día se terminó usando como la sala principal de locución dónde se hacían los programas.
En 1979, cuando se hizo ese pasillo, estaba como interventor el Comandante Parodi y estaban ideando la forma de pasar por el control central hacia la recepción porque para hacerlo había que atravesar la sala de locución. Y lo resolvieron con una especie de biombo de madera y de vidrio, siendo esta una de las primeras modificaciones internas. Anteriormente hubo otras, pero esta fue una de las que presenciábamos con asombro porque veíamos como se iba cambiando la emisora. La segunda reforma fue pasar el servicio informativo a otro lugar de la radio y, en su lugar, se emplazó la recepción con un espacio casi mínimo pero que era la puerta de entrada a la emisora.
Más adelante se sacaron los pinos para que pudiera funcionar la antena con la que transmitía el fútbol, tal como lo había previsto el antiguo técnico el señor Suárez que era necesario realizar para que no hubiera interferencia con la señal.
Pero la gran transformación que tuvo la radio en esta administración de la familia Schroeder fue la de la nueva planta transmisora, que se trasladó desde la zona del Barrio Confluencia a Plottier. Ese terreno, dónde actualmente está la planta, era una chacra que se compró oportunamente y se predispuso para su funcionamiento.
No se puede dejar de mencionar la llegada de las emisoras de frecuencia modulada en la casa de LU5, la primera de ellas fue FM5 y siendo más que importante poder contar en aquel entonces con una emisora propia de frecuencia modulada. Después aparecieron Pachá y un montón de estaciones de FM más que pertenecieron al grupo.
Me tocó hacer la última transmisión antes de que se mudara la emisora a su actual ubicación en la calle Fotheringham, fue un sábado a la noche y hacíamos el programa “La Nueva Caravana” con un grupo de música en vivo. Al otro día no se transmitió y el lunes fuimos todos a despedir la radio. Por muchos años, no volví a pasar por esa esquina porque sentía que había perdido algo que había sido parte de mi vida y quedó enterrado con la demolición”
Una casa testigo del paso creativo de Marcelo Berbel y de Don Milton Aguilar, de la época de oro del radioteatro con Marzorati y Edelman. De un 1982 cuando se realizó el maratón radiofónico: 84 horas de transmisión continua, de la que fueron protagonistas: Aníbal Forcada, Carlos Agundez, Luís Díaz, Osvaldo Arabarco, José Luis D’Atri, Ana Delgui.
De las presencias inolvidables de Magda Byrne, Pepe Ramos Paz, Dante Morosani, El Corto Alvarado, Norberto Salmini, Agustín Orejas, Ana María Lambert, Rita Salto y de tantas otras estrellas que serán seguro mencionadas en las notas del Aniversario.
El edificio en el que durante 60 años funcionó LU5, en la emblemática esquina de Alberdi y Santa Fe, fue derribado en mayo de 2012. En el lugar se construyó una serie de locales comerciales. La burocracia estatal y el probable dato con el que contaban los herederos de que iba a ser declarada como edificio de interés histórico apresuró la venta. Su recuerdo sigue activo e intacto en la memoria duradera de los habitantes de esta ciudad de forma tan viva “como la sutil materia de un poema concluido”.
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