La historia de los 43 paros

El paro general es la fiebre alta de un gobierno. Mide la relación de un sector importante de la sociedad respecto de las políticas económicas. Con la de ayer se contabilizaron unas 43 huelgas en lo que va de la democracia. Cada una tuvo su contenido político y su justificación, acorde con el malestar económico del momento. El que peor la pasó fue Raúl Alfonsín, quien se comió 13 paros generales en seis años, por los distintos planes económicos que no funcionaron, como el Primavera o el Austral. El dólar se disparaba y la inflación se hizo insostenible. Carlos Memem también tuvo ocho paros en su espalda. Los despidos, la hiperinflación en los primeros años de gobierno y la recesión en los últimos hicieron que apareciera un emergente político como la Alianza, que capitalizó la desocupación y la fragilidad de los últimos años de la Convertibilidad. Le siguió Fernando de la Rúa, que tuvo nueve paros en su gobierno, uno cada cinco meses. Fue uno de los que peor la pasó y todo terminó en default y su salida del gobierno en 2001. Néstor Kirchner tuvo un solo paro general. Supo contener a la CGT, con Moyano de aliado, y en su gobierno, más allá de la perspectiva política, hubo una latente estabilidad. Con Cristina Kirchner el panorama cambió. Soportó ocho huelgas y los gremios empezaron a darle la espalda, a pesar de que había paritarias por encima de la inflación. La era Macri había empezado con una alianza con la CGT, que de a poco se fue diluyendo con los despidos, el dólar alto y la crisis en los sectores más vulnerables. El de ayer fue el cuarto paro que, a pesar del anclaje económico, también se apoya en lo político. El año que viene habrá elecciones y se verá si el rumbo de la economía, equivocado o no, impacta en el resultado.

La huelga de ayer es síntoma de un malestar que se repite en Argentina cada vez que la economía no funciona.

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