La hora de los intendentes

El Presidente ha sido el protagonista absoluto de comunicar aciertos y errores. Pero ese tiempo ya se acabó.

Si hay algo que caracterizó esta cuarentena fue el rol central desde la comunicación que tuvo el presidente Alberto Fernández, al margen de los aciertos, errores y autocríticas en el contexto de la pandemia del coronavirus. Hubo casi una adhesión hegemónica al discurso de priorizar la salud por sobre la economía del país (aunque Fernández después habló de que es una falso debate), en un principio, y los guiños en la primera fase de la cuarentena obligatoria vinieron hasta de los mismos actores de la oposición. En ese sentido, el rol de los ministros de su Gabinete, y también de los gobernadores, quedó en un cómodo segundo plano. Toda la confianza se depositó de manera central en la figura de un Presidente, que, equivocadamente o no, llevó adelante el plan para “bajar la curva de contagios” y que el país no se metiera en eso temibles escenario televisivos de las mil muertes por día en los países de Europa. Pero con el correr del tiempo, ese esquema de comunicación empezó a disgregarse. Y con los jubilados en las filas de los bancos de todo el país intentando cobrar el viernes pasado, las críticas llovieron en las cabezas de la ANSES y el Banco Central de la República Argentina. En definitiva, la centralidad que tenía el Presidente para “atajar todos los penales”, empezó a revertirse. Y ahora serán los mismos intendentes de todo el país los que, de alguna manera, empezarán a compartir los gastos de los platos rotos para aliviar al oficialismo. En esto días se anunció que los jefes de distrito serán los encargados de “vigilar los precios”, en un marco donde hoy hasta al mercadito de barrio (los de proximidad) también les llueven denuncias de abusos de precios. De a poco, la espera de la cuarentena se mezcla con la política.

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